funicular-montjuic

Os habéis preguntado por qué la montaña de Montjuïc no es un barrio con sus calles y edificios, al igual que otras montañas o colinas de Barcelona, como el Putxet o el Carmel? Pues, paradójicamente, se lo debemos al castillo de Montjuïc.


En todas las llamadas por entonces «zonas polémicas», las que rodeaban a la fortaleza, estaba prohibido construir, es decir, en casi toda la montaña.

La Exposición de 1929 y el funicular de Montjuïc, que llegaba casi hasta el mismo castillo, fueron las primeras acciones de recuperar la montaña para uso y disfrute de la ciudad. Esta es la historia de aquel funicular.»


Para la próxima celebración la Exposición Internacional 1929, era necesario un medio de transporte permitiera un acceso rápido y cómodo a la montaña de Montjuïc. Hacía falta un funicular…

LOS PROMOTORES

El promotor de la construcción del funicular de Montjuïc era Elías Rogent Massó, uno de los socios fundadores de la empresa que construyó el cremallera y el funicular de Montserrat. Su padre José Rogent ya había estudiado la electrificación de los ferrocarriles y sus aplicaciones a las grandes pendientes.


Desgraciadamente, Elías Rogent Massó murió prematuramente, (el 4 de mayo 1924), por lo que su padre, su hermano Juan y su viuda Dominga Parés se encargaron de continuar adelante con el proyecto aprobado (10/4/926). La construcción de este funicular iba a costar 3.000.000 de pesetas.


Los promotores crearon (8/1/1927) la Sociedad Anónima Funicular de Montjuic (SAFM) y su sede se ubicó en la calle de Aragón, nº279, principal, junto a las oficinas de la Sociedad Ferrocarriles de Montaña a Grandes Pendientes.


La Nueva Sociedad General de Construcciones empezó las obras (23 abril 1927), dirigidas por los ingenieros Emili Echevarría, José Sellés y Salvador Parés.

El proyecto, privado, contemplaba 3 tramos: un tren de vía métrica y dos funiculares». Un tren lanzadera comunicaba La Rambla desde la estación de metro de Liceo hasta el Paralelo. De allí subía el primer funicular hasta Miramar y después el segundo funicular hasta el castillo» El trayecto desde el Paralelo al castillo se haría en 11 minutos.


En una primera fase se construyó el tramo superior a la montaña de Montjuïc, entre el final de la calle del Conde del Asalto y el paseo de la Exposición… aunque el tramo bajo la calle Nou de la Rambla , que debía conectar mediante un tren lanzadera el funicular y el metro, finalmente no se completó ya que las obras ocasionaron desperfectos en algunas fincas, entre otros problemas.

construcción del tramo junto a la Font Trobada.


El barranco de la zona cercana al camino de la Font Trobada ( en los terrenos del antiguo merendero de la Font d’en Conna,) obligó a construir un viaducto de mampostería de siete arcos para atravesarlo.


Más arriba, un segundo túnel atravesó la antigua cantera de Artés y poco antes de llegar a la estación superior, se construyó un tercer túnel bajo el paseo de la Exposición.


La segunda etapa consistió en la construcción del tramo de túnel que transcurría bajo la calle del Conde del Asalto. Se tuvo que hacer a cielo abierto con una zanja central en la calle, que después se tapó con losas de hormigón armado y se creó una subcentral eléctrica.

Tunel del funicular bajo la Expo.

LA INAUGURACION DEL FUNICULAR

El dia de la inauguración.

Tras 14 meses de obras, El 24 de octubre de 1928 se inauguró el funicular de Montjuïc. Los vagones tuvieron que trasladarse con grandes plataformas tiradas por caballos.


Enseguida se convirtió en reclamo publicitario en las guías urbanas de la época como medio ideal para acceder a la Exposición Internacional de 1929. Mientras tanto se iban acabando las obras del segundo tramo, que iba desde Miramar al castillo.

Estación del Funicular cerca del castillo.
Parada final de Funicular junto al castillo.


Hubo que obtener permiso de Capitanía General para que la última estación se pudiera construir junto al glacis del castillo. Una de las exigencias fue que los materiales de la estación fueran fácilmente destructibles y que debajo de la estación hubiera una “cámara de mina” para destruir la estación con explosivos en caso de amenaza.


El tramo desde Miramar al Castillo fue inaugurado el 24 de julio de 1929. Durante los días sucesivos, fue considerado el principal y el mejor medio de transporte para acceder a la montaña.

interior de los coches.


Un año después (14 julio 1930) fue abierto el Maricel-Park sobre unos terrenos propiedad de la compañía del Funicular. El parque de atracciones expedía un billete que incluía el trayecto con el funicular y la entrada al parque.

El dia de la inauguración del Maricel Park

precios de los billetes

De hecho, el mismo José Rogent promovió la construcción y colaboró en la instalación de una línea eléctrica alimentadora de las atracciones.


El trayecto era frecuentado por las familias que querían dar un paseo por la montaña, por los familiares de los presos del castillo y por los chabolistas del poblado dels Tres Pins o los visitantes del Maricel-Park. Al estallar la Guerra Civil el funicular fue incautado por la CNT

Tras los primeros bombardeos sobre Barcelona se tuvo que interrumpir el servicio en muchas ocasiones pues las estaciones se usaron como refugios antiaéreos.

LA POSTGUERRA


Un 90% de los chabolistas de Montjuic se vieron obligados a huir de la zona porque el terreno era objeto de bombardeos. Fue cuando el parque de atracciones Maricel cerró sus puertas para siempre.


La empresa pasó a llamarse Funiculares de Barcelona Sociedad Anónima (1937). El personal de mantenimiento no estaba muy cualificado y los gastos de conservación eran demasiado elevados. A duras penas fue manteniéndose el servicio hasta que, al acabar la guerra la empresa pasó nuevamente a sus propietarios legales.


Se reanudó el servicio pero muchos usuarios ahora, preferían subir a pie a la montaña para ahorrarse el precio del billete.


Las averías, los cortes eléctricos y la falta de repuestos afectaron a la línea por lo que se estableció un acuerdo con Ferrocarriles de Cataluña, S.A. para las reparaciones se llevaran a cabo en sus talleres de Sarriá.


A partir de 1945 el funicular experimentó un ligero incremento de pasajeros, siendo los chabolistas de la montaña los usuarios más fieles y habituales pero no fue suficiente, la empresa acumulaba deudas por lo que Hacienda embargó parte de las instalaciones.

En los cincuenta, los barceloneses le habían dado la espalda a la montaña, ahora un espacio degradado y ocupado por poblados chabolistas. Los niños del poblado hacían pequeñas gamberradas lanzando objetos metálicos al cable electrificado. ¡Más de un gato despistado tuvo un final de alto voltaje!. El autobús se estaba imponiendo en toda la ciudad perjudicando la rentabilidad del funicular. El metro acabó de rematar la empresa.

REFORMA Y REAPERTURA

Casi desde su inauguración, el funicular no había sido revisado a fondo salvo reparaciones puntuales por lo que en 1964 se procedió a una puesta a punto. El 14 de octubre de 1965 el alcalde de Barcelona, José María de Porcioles reinauguró las instalaciones.

Re-inauguración por el alcalde Porcioles


La construcción del tramo «Atarazanas-Pueblo Seco» de la línea III de metro obligó a paralizar nuevamente el servicio del funicular para integrar el vestíbulo de la estación «Paralelo» al del metro.

años ´70


La antigua boca, situada frente al Teatro Nuevo, fue clausurada y utilizada como salida de emergencia. La decoración de la estación fue adaptada a los criterios de diseño de la época, y la vieja cinta transportadora fue eliminada definitivamente. El 17 de junio de 1970 se inauguró dicho tramo con la integración del funicular.


La situación económica era penosa. Los accionistas apenas se repartían beneficios por lo que, a partir del 7 de junio de 1972, el funicular comenzó a funcionar bajo control municipal de los FMB.


Durante los años posteriores la montaña de Montjuïc se fue recuperando como espacio de paseo y ocio, incluso de interés turístico. Su promoción como reclamo turístico y como medio singular combinable con el nuevo teleférico también influyó positivamente.


En 1979 creó la empresa Transports Municipals de Barcelona (TMB) fusión de Transports de Barcelona y Ferrocarril Metropolità de Barcelona, S.A y se decidió paralizar (1981) el servicio para remodelar las instalaciones.

Tras un estudio los técnicos aconsejaron la supresión de la línea pero la presidenta de TMB y consejera de Transportes del Ayuntamiento de Barcelona, Mercè Sala, rechazó la idea alegando valor histórico y sentimental logrando que se reabriese convertido en un transporte de ocio.


Durante el periodo de inactividad del funicular, el autobús se convirtió en el principal medio de transporte de acceso a la montaña.


Las obras de renovación del funicular se iniciaron el 9 de diciembre de 1982. Había que invertir setenta millones de pesetas, y duraron hasta la primera mitad de 1984. Se conservó básicamente la estructura anterior y se mejoraron los sistemas de control y de seguridad, el motor de tracción, el sistema de alimentación, las estaciones y el material móvil. Pero el segundo tramo de Miramar al Castillo, que también se había previsto su remodelación, fue clausurado sin previo aviso.


El 17 de julio de 1984 el funicular entró nuevamente en servicio. La estación «Paralelo» pasó a llamarse «Paral·lel» y la estación «Miramar» pasó a llamarse «Parc de Montjuïc».


Las estaciones se habían renovado y puesto al día la maquinaria. Se dejó de lado su función de servicio regular de pasajeros y se convirtió en un transporte de ocio. Circulaba los sábados, domingos y festivos de todo el año excepto en Navidad, Semana Santa y en verano, que lo hacía diariamente.


En 1986 se implantaron nuevos horarios que rentabilizaron el servicio. Ante la previsión de que Barcelona fuera la ciudad designada para la celebración de los XXV Juegos Olímpicos, se presentaron diversos proyectos para mejorar la accesibilidad a la montaña.


Se acordó mejorar las prestaciones y la calidad del servicio del funicular. El Ayuntamiento convocó una concurrencia de ofertas, y de las empresas aspirantes ganó la austríaca Waagner Biro.

NUEVAS REFORMAS


Pero el viejo funicular no llegó a ver las Olimpiadas, el miércoles 6 de marzo de 1991 se hizo el acto oficial de despedida del viejo funicular. Tres días después hubo jornada de puertas abiertas para que quien quisiera pudiera viajar por última vez. Se entregó a los usuarios un billete conmemorativo que permitía acceder gratuitamente al parque de atracciones de Montjuïc.


Y, afortunadamente, después de las Olimpiadas se reestableció el servicio con nuevos coches.
En 2018 el funicular se volvió a cerrar para hacer una reforma integral de todas las instalaciones. Las obras contemplaban la construcción de dependencias para empleados del metro en la antigua estación del tramo que subía al castillo, cerrada desde 1981.

La presión de diferentes historiadores relacionados con el patrimonio del transporte de la ciudad hizo que finalmente el distrito Sants-Montjuïc no autorizara a TMB a destruir aquella estación de 1929.


Actualmente se está debatiendo proyectar algún establecimiento cultural donde, en sus accesos, aún se conserva una de las primeras escaleras mecánicas de Barcelona, en madera de caoba. También son testigos de la historia el terraplén por donde discurrían las vías del último tramo y la explanada donde estuvo la estación.

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EL FUNICULAR DE MONTJUÏC

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