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Durante un siglo, el Instituto Mental de la Santa Cruz de Barcelona se ocupó de los enfermos mentales de Barcelona.

Entrada del Hospital de la Santa Creu.

Los primeros manicomios los fundaron principalmente los monasterios (siglo xv). Acogían a locos, tullidos y personas con enfermedades incurables a los que, hasta entonces, se les tenía recluidos en las casas de sus familiares ya que no eran aceptados en los hospitales normales.

EL INSTITUTO MENTAL DE LA SANTA CREU

Hospital de la Santa Creu.

El Hospital de la Santa Creu era el resultado de la fusión de los antiguos hospitales de la ciudad: (el de Pere Desvilar, el de Marcús, el Hospital de Santa Margarita, el Hospital del Canonge Colón, el Hospital de Vilar y el Hospital de Santa Eulàlia del Campo…) que se habían quedado obsoletos y en bancarrota, sobre todo a partir de la peste de 1348.

A mediados del XIX, Barcelona era la ciudad europea con más densidad de población. El Hospital de la Santa Creu se había quedado anticuado tanto en instalaciones como en los tratamientos a los enfermos mentales clasificados médicamente como agitados o tranquilos. La Psiquiatría aun no existía como tal.

Las personas ingresadas en la Casa de Orates del hospital, la zona reservada a los locos, vivían hacinadas. A menudo eran encadenadas o enjauladas y si molestaban mucho se les ingresaba en celdas de castigo sin apenas ventilación.

Por otra parte, eran muchas las quejas por la gestión de la institución, decantada por la beneficencia particular, es decir, de pago

PRIMEROS PASOS PARA LA CREACION DE UN HOSPITAL MENTAL.

Para descongestionar el hospital de la Santa Creu creado en 1406, se compró parte del antiguo Palau de la  Virreina de Gracia para establecer en él, un manicomio… pero este quedó rápidamente desbordado por su falta de espacio para tantos enfermos.

Palau de la Virreina de Gràcia.

El ayuntamiento pidió al gobierno central la cesión del antiguo convento de los Capuchinos de Sarriá (el 22 de abril de 1840)   para establecer allí el nuevo manicomio… pero el proceso quedó paralizado.

El Ayuntamiento después de varias inspecciones sanitarias al Hospital de la Santa Creu, decidió que debían acometerse muchas reformas en su sección de Orates.

Presionada por el Ayuntamiento la dirección del Hospital de la Santa Creu, la Muy Ilustre Administración (MIA) (1857) encargó a Emili Pi i Molist las reformas necesarias y la creación de un nuevo hospital.

Eran necesarias unas nuevas instalaciones dedicadas exclusivamente a los enfermos mentales, pero la administración del hospital tenía pocos recursos y, al ser provincial, dependía de las decisiones de la Diputació de Barcelona.

EMILI PI I MOLIST, EL IMPULSOR

Pero… ¿Quién era Pi i Molist?  Emili Pi i Molist (1824-1892) era hijo del arqueólogo e historiador Andreu Avel‐lí Pi i Arimon.  Vivía en la calle Rull con su esposa Antònia Bacigalupi i Maymó.

Joaquín Pi i Molist

Acababa de graduarse en medicina y ya era una eminencia en Frenopatía. 

Hizo ampliar las dependencias del Hospital de la Santa Creu.

Se instalaron baños, una enfermería, talleres y una sala de visitas.

En 1855 se le nombró médico director del Departamento de Orates del Hospital.

Pi i Molist fue uno de los pioneros en el tratamiento de las enfermedades mentales en España y experto en el uso del cloroformo como sustancia anestésica en el ámbito de la cirugía.

Para Emili Pi i Molist los «locos» no eran seres peligrosos, tan sólo eran enfermos y se les debía tratar como tales. Hasta entonces a los “locos” se les encadenaba para que no molestasen, dormían en el suelo y tenían que dedicarse a tareas de limpieza, incluso a enterrar a los propios compañeros muertos.

El Ayuntamiento decidió que Pi i Molist y el arquitecto Josep Oriol visitasen los manicomios más modernos de Europa (1846) con el objetivo de proponer las reformas necesarias para mejorar la asistencia psiquiátrica y emprender la creación de un nuevo hospital exclusivamente para los enfermos mentales.

En su «Proyecto médico razonado para la construcción del nuevo manicomio del Hospital de Santa Cruz de Barcelona» (1860) estableció las bases sobre las que se había de regir el nuevo edificio según las nuevas corrientes higienistas del momento.

JOSEP ORIOL BERNADET, EL ARQUITECTO

Oriol Bernadet.

Josep Oriol Bernadet (1811- 1860) fue el arquitecto elegido para construir el nuevo hospital.

Había trabajado en la restitución del perímetro de la muralla romana de Tarragona. Había proyectado el Balneario de La Puda (1845), fue arquitecto municipal de Sabadell (1842-1846) y autor de su Hospital de la  Casa de Beneficencia y de su ensanche.

En el Pla de Barcelona. participó en la urbanización de Hostafrachs, y se encargó también del proyecto de la fábrica de estampados de Can Ricart (1853).

UN NUEVO HOSPITAL MENTAL.

A finales del siglo XIX, ante el aumento de la población de Barcelona y el incremento de enfermedades mentales, la dirección del Hospital de la Santa Creu, la Muy Ilustre Administración, la MIA, decidió la construcción de un nuevo centro exclusivamente para éste tipo de enfermos.

Se escogió una finca agrícola de 50 ha., Can Amell Xic, casi deshabitada, en el término de Sant Andreu de Palomar, dentro de la parroquia de Santa Eulàlia de Vilapicina, en el actual barrio de Nou Barris. El manicomio estaba a 5 km de Barcelona, no había ningún edificio en un radio de 1 km

EL EDIFICIO

La construcción del nuevo hospital quedó sin dirección tras la muerte repentina de Josep Oriol i Bernadet (1860). Elias Rogent, arquitecto historicista se ocupó de las obras.

En 1889 Pi i Molist inauguró el nuevo manicomio como primer director del centro. El complejo no estaba acabado. Se concluirá en 1915.

Dentro de la propiedad había terrenos agrícolas, pastos y masías como Can Masdeu, Can Ensenya y la Granja de la Santa Creu, que abastecían al manicomio

Disponía de una granja, piara, vaquería, tahona, bodega de vinos, telares.

La orden religiosa del Hospital de la Santa Cruz se encargó de la gestión.

Los enfermos, según las prescripciones de su fundador, como terapia ocupacional, trabajaban en la agricultura, ganadería y en diversos talleres.

El complejo fue el edificio más grande de la ciudad. Sus dimensiones se acercaban a las del Palacio de Versalles.

El complejo tenía 12 pabellones y entre ellos 12 patios con una parte central ajardinada y porches en sus lados para fomentar los paseos de los internos.

Podía albergar hasta 700 enfermos que se distribuían según sexo, categoría social y enfermedad.

SUS ENFERMOS

Los enfermos se dividían según sus aportaciones económicas. Los internos de primera categoría disponían de habitación individual decorada de acuerdo a su “clase”, otra para su criada, sala de visitas, y un lujoso comedor.

Salita de visitas para los pacientes de primera categoría.

El menú de segunda categoría constaba de un desayuno con café con leche o chocolate, una comida a base de sopa o cocido y dos segundos platos a elegir. Para cenar, un tazón de caldo o verduras, un plato de carne y postre y un vaso de vino, según prescripción médica.  El precio mensual a pagar era de 175 pesetas. La Diputación Provincial costeaba la estancia de los internos sin recursos económicos.

SUS INSTALACIONES

Los pabellones y las diversas dependencias eran amplias, luminosas y bien ventiladas. Una parte de las obras fueron sufragadas por Pi i Molist y su esposa, Antonia Bacigalupi, que morirían sin tener hijos. El Ayuntamiento, en reconocimiento (1913) puso el nombre del doctor a una calle del barrio.

Los dormitorios estaban en el segundo piso mientras que en el primero se instalaron los comedores, las salas de trabajo, de reunión, talleres y aseos.

NUEVAS REFORMAS

En 1929 el Instituto Mental acogía a un número de pacientes por encima de sus límites y estaba siendo afectado por una grave crisis aumentada por el crack económico de ese año. La MIA decidió amortizar los terrenos de la granja y alquilar parcelas para recaudar fondos.

Se contrataron médicos jóvenes bien preparados. Se abrió una enfermería para casos infecciosos, un gabinete dedicado a análisis clínicos, se crearon historiales individualizados para personalizar los tratamientos, se instaló una línea telefónica, un equipo de electroterapia y masaje, una biblioteca y una sala de juegos..

CAN PEGUERA

Ese año (1929) el Patronato Municipal de la Vivienda edificó las llamadas “casas baratas” de Can Peguera, en el Turó de la Peira, para alojar a los obreros del metro y los chavolistas expulsados de la montaña de Montjuich para urbanizar la zona para Exposición Internacional de 1929.

Can Peguera junto al Turó de la Peira.

Sus terrenos pertenecieron a la Marquesa de Castellbell que también regentaba la masía de Can Peguera llamada así porque en los pinos de su propiedad se recolectaba resina para hacer “pega”, de ahí el nombre el barrio.

Durante los años 30 en muchas de sus viviendas residieron muchos afiliados de la C.N.T por lo que el barrio fue muy combativo y proclive al republicanismo. Algunos de sus vecinos formaron parte de la “Columna Durruti” durante la Guerra Civil marchando a luchar al Frente de Aragón.

GUERRA Y POSTGUERRA

La Guerra Civil fue un mazazo para el manicomio. El equipo médico se vio reducido y los enfermos de pago de primera clase disminuyeron alarmantemente mientras que aumentaron exponencialmente los enfermos bonificados, sin recursos económicos. La postguerra no fue mejor. Faltaba presupuesto y la organización del centro era pésima.

PRIMERAS EXPROPIACIONES DE TERRENOS

En el año 1957 se comenzó a redactar el Plan Parcial del nuevo barrio de la Guineueta, Algunos terrenos del Mental fueron expropiados por parte del Ayuntamiento.

La administración del centro los valoró en 22 millones de pesetas pero al final el ayuntamiento los compró solo por 8 millones.

Se aprobó el Plan Parcial para el nuevo barrio de Canyelles (1964) para el cual se expropiaron todas las tierras de la zona más cercana al Collcerola.

VENTA DE TERRENOS

Y el Ayuntamiento aprobó la segunda fase del Plan Parcial de Can Ensenya (1968), que permitía el derribo de parte del manicomio. Se vendieron 62.000 metros cuadrados del terreno a la constructora (CALIPSA) a cambio de que ésta financiase la construcción de un nuevo manicomio en los terrenos de Can Masdeu, también propiedad del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau… pero finalmente se desestimó el plan.

Se propusieron nuevas ubicaciones para el manicomio, que debía construir CALIPSA, pero la MIA se negó en redondo por su falta de fondos.

Se vendieron unos 43.000 metros cuadrados y otros 4350 metros cuadrados los expropió la Comisión Provincial de Urbanismo con lo que desaparecieron 3 de los 12 cuerpos principales del manicomio (1970).

ALGUNAS REFORMAS…

En los años 60, con la reforma psiquiátrica, se dotó al centro de un Club Social llevado por los mismos internos. Por primera vez podían relacionarse con naturalidad los hombres y mujeres internos, tras tantos años en los que los pacientes se alojaban en diferentes pabellones según su sexo.

A partir de 1972 se sustituyó al personal religioso por médicos especializados que empezaron a modernizar sus terapias permitiendo a los internos salir del centro y hacer excursiones…  pero ya no entraban suficientes enfermos para mantener el centro, que era deficitario…

También se pusieron en práctica nuevos tratamientos con los neurolépticos desterrando los tratamientos agresivos como las inyecciones de insulina, las duchas de agua fría a presión o las lobotomías.

La MIA decidió vender más terrenos para edificar viviendas y poder seguir cubriendo los gastos.

Los trabajadores del Mental protestaron y pidieron a la MIA explicaciones sobre dónde habían ido los millones conseguidos con la venta de los terrenos. La administración nunca contestó y contraatacó imponiendo a sus trabajadores peores condiciones laborales…

CIERRE DEL CENTRO

Hasta 1985, cuando el Ayuntamiento decidió el cierre definitivo del centro que se hizo efectivo el 30 de setiembre de 1987, después de un siglo de existencia. Sus 40 enfermos, la mayoría mayores que no habían salido nunca del centro, fueron distribuidos en residencias de ancianos y diversos pisos asistidos repartidos por la ciudad.

Se había tirado el muro perimetral del centro, se demolieron la mayor parte de sus pabellones y se dividieron los terrenos para destinarlos a diferentes usos:

NUEVO USO DE SUS TERRENOS

Se instalaron algunas entidades municipales como la sede del Distrito de Nou Barris (1988), el cuartel de la Guardia Urbana, el Archivo Municipal del Distrito, una delegación de la Seguridad Social y la Biblioteca de Nou Barris, la más grande de la ciudad.

Se inauguró el Parque Tecnológico Barcelona Nord (1995) y el Parque Central de Nou Barris (2003), donde aún siguen en pie las masías de Can Carreras y Can Ensenya, el acueducto del Parque Central y la Capilla de San Rafael que ha sido recientemente rehabilitada (2020) tras años de abandono.

Parte de la antigua finca se destinó a la construcción de las viviendas de Calinova y Barcinova.


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ALGUNAS DE LAS FUENTES CONSULTADAS Y AGRADECIMIENTOS:

Rafael Rubio Matito

Arxiu Històric de Roquetes Nou Barris

https://memoriadelsbarris.blogspot.com

https://oreneta.com

https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2099.1/16730/Memoria%20-%20TFG%20Mental%20Santa%20Creu.pdf?sequence=1&isAllowed=y

https://beteve.cat/general/centenari-institut-mental-santa-creu-sant-pau/

EL MANICOMIO DE NOU BARRIS.

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