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Todos los barceloneses hemos ido alguna vez al Pueblo Español. Se edificó en Barcelona de cara a la Exposición Internacional de 1929 como museo arquitectónico al aire libre.

La idea de recrear la arquitectura de un país no era nada nuevo. Se había realizado con éxito en otras Exposiciones Universales.

LOS PERSONAJES CLAVE DEL PROYECTO

La Exposición Internacional de 1929 era un proyecto muy deseado por la burguesía. Cristalizó con el impulso de la Lliga Regionalista de Puig i Cadafalch, arquitecto y futuro presidente de la Mancomunitat de Catalunya (1917-1925). 

Plano del Proyecto
Puig i Cadafalch

Miguel Utrillo presentó al entonces alcalde (1923-1924) de Barcelona, Fernando Álvarez de la Campa un anteproyecto llamado inicialmente “Iberiona” uniendo las palabras Iberia y Barcelona.

Para la realización del proyecto fue designado el arquitecto Francesc Folguera (28 diciembre de 1926). que había colaborado con Gaudí en las obras de la Sagrada Familia.

Francesc Folguera

Enseguida solicitó la participación de un amigo y arquitecto de renombre, Ramón Reventós, que estaba trabajando en las obras de las torres venecianas de la plaza España y en la conversión de una cantera en un teatro griego.

Finalmente fueron cuatro los responsables del proyecto: Los arquitectos Francesc Folguera, Ramón Reventos, el ingeniero Miguel Utrillo y el pintor y dibujante Xavier Nogués. Pertenecían al grupo llamado ‘El Rovell de l’Ou’, nombre de la taberna de la calle Hospital donde solían reunirse los artistas alumnos de la Academia Borrell.

EL RECINTO EN CONSTRUCCIÓN

Se iba a recrear en unos 49000 m2, un pueblo típico de España que fuera un compendio de todos ellos y debía durar lo que durase la exposición. Françesc Folguera no estaba de acuerdo con el destino efímero de recinto y defendió la permanencia del circuito más allá de la exposición. Decidió prescindir de la prevista recreación en escayola y utilizar cal y mortero trabajados con moldes para acelerar las obras y darles mayor durabilidad.

Se compraron unas 800.000 tejas viejas para darle una pátina de realismo. Todos los cables del alumbrado eléctrico debían quedar ocultos.

El idílico recinto medieval debía estar amurallado y tener un aspecto realista, evitar a toda costa que no fuese más que un decorado.

Para decidir los elementos más representativos, se revisaron miles de fotografías de diferentes regiones españolas pero finalmente Luís Plandiura sugirió hacer un viaje por el país para recabar material gráfico.

El Ayuntamiento les facilitó un coche Hispano-Suiza de 32 cv y un chofer que, en realidad, no era un experto conductor sino un mozo que llevaba a los técnicos de la Expo de un lugar a otro con una tartana.

EL VIAJE POR ESPAÑA

Partieron (1927) a una aventura en un tiempo en el que, en la España rural no se veían más que burros. Fuera de las vías más importantes, las carreteras del país eran escasas, por supuesto, casi no habían puestos de gasolina, talleres ni recambios por si el coche Hispano-Suiza sufría una avería.

Durante dos años (1927-1929) hicieron 3 viajes por España y el sur de Portugal recorriendo más de 1.600 pueblos y villas a fin de hacer fotografías, dibujos y tomar notas.  Más de 1.000 obreros ya estaban trabajando en las obras que terminarán en sólo 13 meses justo para el inicio del gran evento.

LA INAUGURACION DE LA EXPOSICION

El 20 de mayo de 1929 se inauguró la Exposición Internacional en el Pueblo Español. Al acto de inauguración acudieron el rey Alfonso XIII, su esposa y los infantes, que se dieron un baño de multitudes.

 Fue el recinto estrella de la exposición. Era el pabellón de España y en él se programaron muchos actos culturales.

Los visitantes tenían la ilusión de pasear bajo los arcos renacentistas del Ayuntamiento de Valderrobles, admirar el Ayuntamiento de Morella, los palacios de Santillana del Mar, el palacio de Sigüenza. Y podían tomarse unos chatos en una típica calle andaluza o descansar en un patio tradicional mallorquín.

Durante las tardes y noches se programaron bailes en el entoldado de la Plaza Mayor incluso se celebró alguna corrida de toros!

El tablao “El Patio del Farolillo” de la familia Borrull se convirtió en punto de encuentro de aristócratas, embajadores y visitantes. Muchos conocieron aquí lo que era el flamenco y los chatos de manzanilla…

El Patio del Farolillo

El contratista y director artístico del Patio del Farolillo era Juanito el Dorado y en sus espectáculos actuaban figuras como Rosita Rodrigo, Encarna, “La Sevillanita”, Micaela “la Mendaña”, “la Palmira”, el “Niño de Triana”, “El Tobalo”, “El Niño de Lucena”, “El Valencianito”, “Pituiti” o “El Rubio”.

El día 15 de enero de 1930 cerró finalmente sus puertas la expo pero el Pueblo Español siguió amenizando Barcelona con bailes y concursos de sardanas.

CAMPO DE TRABAJO

Conforme avanzaba la guerra el Pueblo Español fue cerrando sus instalaciones al público.

El dirigente de la FAI, Joan García Oliver fue nombrado ministro de Justicia (1936) decretó la creación de “campos de trabajo” es decir, campos de prisioneros.

García Oliver (a la izquierda)

En Barcelona los campos empezaron a instalarse en 1938, cuando el gobierno de la República concentró su represión en la V Columna. Se creó el Servicio de Investigación Militar, S.I.M. Su sede se estableció en el Pueblo Español donde se concentraba temporalmente a presos de toda Cataluña. Muchos procedían de la Cárcel Modelo cuando ésta fue evacuada del 23 abril al 19 mayo 1938. [(video cárcel modelo)]

El área contaba también con un centro de investigación de la policía del S.I.M. donde algunos presos eran sometidos a los interrogatorios previos para asignarles otros destinos.

Los presos salían trabajaban a la ciudad mientras que las presas se dedicaban a la confección de uniformes.

A finales del 38 los campos fueron cerrados y los presos que quedaban fueron “invitados” a exiliarse a Francia. Ese mismo año André Malraux rodó en el recinto algunas escenas de “Sierra de Teruel” una adaptación de su novela “L´Espoir” sobre la Guerra Civil Española.

EL PUEBLO ESPAÑOL TRAS LA GUERRA CIVIL

El Pueblo Español se abrió nuevamente a las visitas..

En 1986 el alcalde Pascual Maragall decidió traspasar su explotación al sector privado. Un grupo inversor representado por Clemente Guitart Pascual, de la cadena Guitart Hotels se quedó con la concesión hasta 1996 cuando se entró en suspensión de pagos con una deuda de 12 millones de euros.

En 2005, durante dos meses, se rodó en Cataluña parte de la película El Perfume, también en el Pueblo Español, que volvió a convertirse en plató cinematográfico.

Fotograma de «El Perfume»

Desde 2015 la facturación bajo de 7 a 6 millones de euros anuales. Actualmente el recinto sigue abierto como museo al aire libre y se programan espectáculos, exposiciones de arte, conciertos y otros actos culturales.

Otro de sus platos fuertes es el Museo Fran Daurel que nos presenta la colección del empresario Francisco Daurella Franco uno de los grandes impulsores de Coca-Cola en España.

Esperamos que tras la pandemia del Covid vuelvan los turistas a Barcelona y llenen de vida las calles, ahora solitarias, del Pueblo Español.


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