bodega-bohemia

El barrio chino, antes llamado Distrito V nos evoca aquella Barcelona fuera de la ley llena de prostíbulos, cafés cantante y tablaos entre miseria y alegría.

ANTROS DE DIVERSION

Antros como «el Portalón«, «el London«, «el Pla de la Garza«, «el Manquet» , tablaos como el «Juanito el Dorado» y el «Villa Rosa» o salas desmadradas como la sala «Gambrinus», «la Taurina«, «La Buena Sombra» (1884-1988), «La Criolla» o el «Barcelona de noche«…

barrio chino de Barcelona.

Nos acordamos del cabaret “Eden Concert” (1886-1935) de la calle Conde del Asalto, 12, que antes fue el “Café Alegría” (1883-1886) y acabó siendo el Cine Eden. Del «Salón Diana» de la calle las Tapias, número 6, con sus bailes de sardineta, cine y variedades. En 1977 albergó las jornadas libertarias de la CNT.

café Alegria 1889

Del Bar Esperanto donde actuaban actuaban Pepe Marqués, La Sevillanita, la Apachinette o Mary Alix. Su propietario tuvo que dejar de servir olivas sin hueso porque estos hacían las veces de balas durante las peleas.

En los años treinta el bar Cal Peret (1933, calle Robadors número 2) se estaba haciendo un nombre… Las cenas caseras a precios económicos de Pere Ferrer i Mestres, “Peret” para los vecinos, eran animadas al piano por el señor Borrás. Con el tiempo, Cal Peret se ganó una clientela de entusiastas del cante.

EL BAR CENTRO

El Bar Centro (en la Rambla del Centro, 12) era el más pintoresco de todos. Había abierto en 1913. Al entrar no veías nada extraordinario… pero bajando una escalera oscura y sucia te encontrabas con “Au fond de la mer” .

Era una sala de espectáculos triste y cutre, ambientada en el fondo del mar imitando a los antiguos cabarets temáticos del Montmartre parisino. Se dice que fue aquí donde se bailó tango por primera vez en Barcelona y donde se esnifó por primera vez cocaína.

Su fortaleza eran sus artistas que presentaban espectáculos de cabaret interactuando con el público con diálogos satíricos y picantes.

El género lo inició en París el chanssonier Aristide Bruant a finales del XIX: interpelaba, incluso insultaba a su público en Le Chat Noir y Le Mirliton.

Papitu Santpere trajo esa moda de París y creó una verdadera escuela en Barcelona. Él, Elena Jordi y Pepe Marqués eran los monologístas más populares.

Algunos los artistas que empezaron en el bar Centro, con el tiempo tendrían su lugar en los espectáculos del Paralelo como ocurrió con Alady.

LA BODEGA BOHEMIA

La Bodega Bohemia apareció cuando el vibrante Paralelo iluminaba las noches barcelonesas (esplendor 1924-1934).

Al principio fue El Celler Bohemi, (1920) una tienda de ultramarinos especializada en embutidos y vinos entre la calle Conde del Asalto y la calle Lancaster, a la derecha de la Rambla en dirección al puerto.

Su propietario era un frustrado artista. En un momento de lucidez, decidió montar en su amplia trastienda, una pequeña sala donde podrían actuar en “petit comité”, los muchos artistas y clientes que venían a cenar tras sus funciones en el Paralelo.

Para acceder al antro había que entrar por el colmado y atravesar un pasillo oscuro entre un bosque de morcillas, chorizos y jamones que colgaban del techo.

La sala tenía un piano y minúsculo escenario y, en semicírculo y en hileras, una ristra de sillas rodeando a las mesitas cuadradas y redondas con tapetes rojos Las paredes estaban repletas de castañuelas, abanicos, posters y fotos dedicadas de los de los grandes artistas que la visitaron. Los lavabos olían a naftalina y orines…

Bodega Bohemia

Se corrió la voz en el barrio. Cada vez venían más clientes y curiosos y no sólo esto, muchos aspirantes transformistas querían actuar en el local con la esperanza de ser descubiertos por algún pez gordo del mundo del espectáculo.

Para acoger a más público, acondicionó el espacio. Se encargó a Antoni Clavé y Salvador Ortiga la decoración y se abrió una entrada a la sala por la calle Lancaster.

Cambió de nombre (1939) cuando una orden gubernamental obligó a castellanizar todos los nombres de los establecimientos de la ciudad. Había nacido la Bodega Bohemia.

En los años cuarenta era muy frecuentada por el mundo de la farándula y en los cincuenta la Bodega Bohemia era ya conocida por toda Barcelona. Sus propietarios lo eran también de otras salas de espectáculos como el Tabú, el Panam´s o el tablao Villa Rosa fundado por la familia flamenca de los Borrull.

En los cincuenta ya visitaban la sala los turistas pero, sobre todo, los marines americanos de la VI flota, que llegaron a Barcelona en 1951 para revolucionar toda la zona cercana al puerto. Algunos días alquilaban el local para bailar al son de su propia orquesta.

Muchos burgueses curiosos, también gustaban de bajar al Paralelo para pasar unas horas de desenfreno y, por supuesto, hacer una visita a la Bodega Bohemia.

Como la “Gauche Divine” a la que pirraba la estrella del local, el decadente Joan Massó i Gibert, apodado “Gran Gilbert”.

EL GRAN GILBERT

Gilbert había nacido en Figueras (1885) y se dedicó a peinar señoras a principios de siglo hasta que decidió que él era demasiado artista para sólo hacer moños… y se puso a chanssonier y humorista…!FANTASISTA, como él se autodefinía.

Entre 1911 y 1918 recorrió Argentina, Brasil y Francia haciendo funciones en pequeños locales parodiando a La Chelito, Raquel Meller, Maurice Chevalier, La Fornarina o Mistinguette…

Mistinguette.

Hasta que volvió a Barcelona (1950) para actuar en el cabaret Maribú un nido de arte de la calle San Rafael. Pero al poco tiempo se integró al elenco de la Bodega Bohemia hasta convertirse en la verdadera alma del de la Bodega Bohemia durante 20 años, hasta su muerte (1971).

Era un gran imitador. Se presentaba con un característico tupé, vestido de frac con crisantemos en el ojal y con unos altos botines que entallaban su figura. El escritor Tenesse Williams y el actor Broderick Crawford se quedaron impresionados cuando lo vieron actuar en 1957.

No era la única estrella del, también actuaban aspirantes o viejas glorias del Paralelo que no concebían seguir viviendo sin aplausos: Doloritas Reina, bailaora flamenca olvidada, Mari Alda, Mario de Valle, Maruja Villarreal, Carmina Fargull, Candela Costa llamada la Gitanilla de Bronce, Juan José Vara del Rey, Carmen de Mairena, Luis Verdún Cubo, Gilda Love o la Manuela…

Gran Gilbert

Peter Schamoni, director de cine, visitó el local y se sintió tan impresionado que filmó aquí el corto “Bodega Bohemia” (1961).

A finales de los años setenta pasaron por el local personalidades como Manuel Fraga, Sasha Distel, Sara Montiel, Carmen Sevilla con Augusto Algueró, Dalí… pero la visita que más conmoción causó fue la de Julio Iglesias Puga. Se animó a cantar alguna de sus melodías. Entonces el propietario de la Bodega Bohemia era Manuel Puga. ¿Era pariente del cantante… no lo sabemos…

Para atraer a más público se organizaron en el local tertulias, exposiciones de arte, pases de modelos y concursos para nuevas promesas del espectáculo. La entrada costaba 200 pesetas. 150 los estudiantes y 100 los jubilados.

En los años ochenta el local estaba en franca decadencia. Aún mantenía el ambiente decadente de antaño: Te daba la bienvenida en la puerta de entrada, ya independiente de la tienda, un señor con pajarita que te llevaba por un pasillo a la sala. Sus últimos artistas fueron Maruxela, Gilda Love, Juanito Vélez apodado “La Tomates”, el tenor “Salvador Balcells” o “Violeta la Burra”.

El vibrante Paralelo se estaba quedando en un recuerdo y La Bohemia era un residuo aislado de aquella Barcelona maldita y deseada…

La Bohemia duró lo que duró la vida de su último propietario. Cerró en 1998 y se abrió momentáneamente para rodar en su interior la película “Yo soy así” dirigida por Sonia Hernán Dolz.

El Instituto Catalán del Sol compró el inmueble para derribarlo en enero del año 2002 y construir pisos.

De aquella época y de sus espectáculos aún nos queda en el Raval un superviviente: “El Cangrejo” (1902), en la calle Montserrat.


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