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Muchos niños barceloneses hicimos nuestro primer viaje por mar, junto a nuestros padres, subiendo en aquellas barcas que se cogían en la Puerta de la Paz.

Eran las populares “Golondrinas”.  … que siguen en el puerto de Barcelona desde hace más de cien años.

PRIMERA COMPAÑIA DE BARQUITOS DE VAPOR

El negocio lo abrió el cubano Leopoldo Herrera Hué. Hijo de un indiano catalán y madre francesa. La familia había llegado a la Ciudad Condal huyendo de la guerra de Cuba.

Recordando las embarcaciones de recreo de la bahía de Matanzas, decidieron montar el mismo modelo de negocio en Barcelona.

En 1884 con 12.100 pesetas de capital pusieron en servicio unos barquitos de vapor que, durante los fines de semana, conectaban La Puerta de la Paz con los baños de la Barceloneta.

La flota, llamada el “ómnibus”, la componían tres embarcaciones: el Omnibus primera, Ómnibus segunda y Ómnibus tercera.

Los cascos de las naves los había construido un carpintero del cercano barrio de la Barceloneta, el sr. Espriu y de la maquinaria de vapor se encargó la Maquinista Terrestre y Marítima.

Cada nave podía transportar a unos 70 pasajeros sentados en unos banquitos de madera que crujían con las olas…aunque podían albergar hasta 140 personas.

NUEVO PROPIETARIO: GOÑI FELICIANA

Goñi Feliciana, también cubano y amigo de Leopoldo, compró la empresa (1888) bautizándola como “Golondrinas” pensando en la golondrina de mar caribeña que se adentra en el mar pero siempre vuelve a puerto.

El servicio se abrió el 1 de abril de 1888 una semana antes de la inauguración de la Exposición Universal de Barcelona, frente al recién instalado monumento a Colón.

A lo largo de su historia fueron protagonista de algunos acontecimientos relevantes:

FECHAS SEÑALADAS

Durante las celebraciones de la Virgen del Carmen, patrona de los marinos, se subía a las golondrinas a la virgen acompañada de las autoridades para la preceptiva bendición del mar.

En las golondrinas también embarcaron los soldados destinados a Cuba y Filipinas (25/1/1896) para acercarlos a los barcos de vapor …  y después (1/1900), al independizarse, volvieron a cumplir con el mismo servicio para los repatriados que volvían definitivamente a casa.

Un accidente fortuito ocurrió el 8 de agosto de 1908: A las 6 de la tarde estaba llegando a puerto la golondrina número 3.

Tras salir todos los pasajeros, el cobrador se dio cuenta que alguien se había olvidado un paquete bajo un banco de madera…No se le ocurrió otra cosa que darle una patada y… ¡booom! El paquete explotó quedando heridas él y dos trabajadores más de la compañía y un pasajero rezagado.

1922 también quedó para la historia. Era un domingo de noviembre de 1922 cuando a las doce y media de la mañana, como de costumbre, partió hacia el Muelle de la Barceloneta una golondrina abarrotada de familias.

Durante la travesía, los pasajeros pasaron junto a los vapores “Canalejas”, el “Vicente la Roda” y el “Infanta Isabel de Borbón!.

El “Canalejas” viró de repente situándose frente a la Golondrina… mientras se acercaba otro pequeño vapor de la Compañía Arrendataria de Tabacos que, sin tiempo de reaccionar, impactó contra la Golondrina quedando empotrado por un lado. Al separarse de la pequeña nave provocó una entrada masiva de agua en el interior de la golondrina que se hundió en pocos segundos…

Vapor Infanta Isabel de Borbón.

Algunos marineros del Infanta Isabel se lanzaron al agua para socorrer a los naufragos. Otras naves cercanas también se acercaron para socorrerlos… El accidente se saldó con 10 muertos y 24 heridos.

LA COMPETENCIA…

Aparecieron otras empresas similares como “las Sirenas o las “Gaviotas”, (1923).

Macià i Casadevall, barquero del puerto, obtuvo la licencia (1922) para transportar a la escollera y los baños de la Barceloneta a los trabajadores de las atarazanas, turistas y pescadores.

Para poder ampliar el servicio se asoció al empresario Rafael Guash y a un hombre de la profesión, Manuel Roca Muelas, que había sido buzo y había auxiliado, casualmente, a las víctimas del reciente accidente.

Al final, las “Gaviotas” compró todas las acciones de “Las Golondrinas”.  Los propietarios fueron a Hamburgo para comprar 3 embarcaciones más, de segunda mano, que funcionaban con gasoil y podían transportar a 20 pasajeros sentados.

Empezaron sus actividades el 8 de diciembre de 1923. El coste del billete era de 40 céntimos de peseta.

1915.

Tenían su pequeña taquilla en la Puerta de la Paz frente al monumento a Colón que siempre que se paraba el tren junto a ésta, la quedaba oculta y bloqueada …

1926

Trabajaron hasta la llegada de la guerra civil que, por las restricciones de combustible, tuvieron que parar hasta el fin del conflicto.

AÑOS SESENTA

Al final de los años cincuenta, con la ampliación del ancho del rompeolas pudieron llegar los coches (1959) y las golondrinas establecieron en él también una parada.

Era muy popular ir a pasar el día en familia. Mientras los hombres pescaban en caña y los niños intentaban coger cangrejos con una lazada de nylon, las esposas disponían los bocadillos y las fiambreras con tortilla de patatas.

1960

Otros preferían tomarse un vermut con patatas bravas, unas sardinas a la brasa o unos mejillones que el restaurante Porta Coeli recibía de las cercanas bateas mejilloneras del puerto.

El rompeolas

Por las noches de los fines de semana en la escollera solía formarse una interminable fila de vehículos …dentro de ellos las parejitas hacían manitas a la luz de la luna.

Fue durante esos años cuando las golondrinas dejaron de llegar a los baños de la Barceloneta ya que el tranvía ya no hacía parada junto a las taquillas de la naviera.

AMPLIACIÓN DE LA FLOTA

Se amplió la flota a cinco buques propulsados por diésel, más grandes y con dos pisos. De éstos, tres aún están en activo, “Lolita”, “Encarnación” y “María del Carmen”. En esos años, junto a la salida de las golondrinas, estaba atracada una reproducción de una carabela que se había utilizado en una película (1952-1990).

LOS JUEGOS OLIMPICOS DE 1992

Para la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992 se recuperó toda la fachada marítima, se ampliaron el paseo Marítimo y las playas, se inauguró el Port Vell, la Villa Olímpica y el Puerto Olímpico.

Las “Golondrinas” también decidieron renovarse construyendo dos catamaranes para observar la costa desde el mar.

EL NUEVO SIGLO

Casi al acabar el siglo (1997) se incorporó El Trimar y el Ómnibus, catamaranes de fibra de vidrio con grandes ventanales en su casco para poder ver bajo el agua…

Con la apertura de la bocana norte del puerto (2003) el recorrido de las Golondrinas de nueva generación se amplió hasta las playas de la Mar Bella y Nova-Mar Bella.

Y con la construcción del Puerto Olímpico (1992), las Golondrinas alargaron su recorrido y modernizaron su flota.

Para celebrar el Fórum de las Culturas (2004) se urbanizó la zona de Diagonal Mar hasta Sant Adrià y el Ayuntamiento solicitó la colaboración de Las Golondrinas para gestionar, a modo de autobús marítimo, los traslados de los turistas desde el portal de la Pau al Fórum.

La familia Serra, al frente de la compañía desde hacía 85 años compró un nuevo buque monocasco de fibra de vidrio se unió a la flota (2009) : la Antina G. Estaba dotado de los sistemas más avanzados de navegación.

Hoy en día, ciento treinta y siete años después de su inauguración, las golondrinas siguen dando sus servicios a los barceloneses y turistas.


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FUENTES CONSULTADAS PARA LA REALIZACIÓN DE NUESTROS VIDEOS:

LAS GOLONDRINAS DEL PUERTO DE BARCELONA

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