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Barcelona empezó a crecer de verdad a finales del XIX, cuando volvieron los indianos de «las américas» forrados y listos para invertir en su ciudad.  En este capítulo vamos a descubrir una de las más extraordinarias fincas de Barcelona edificada gracias a uno de aquellos hombres ricos, venidos de ultramar: El Palau de les Heures.

JOSEP GALLART FORGAS

El personaje de nuestra historia es Josep Gallart Forgas (1838-1898), un vecino de La Bisbal d´Empordà que se fue a hacer las américas para formarse con su tío Joan Forgas i Bayó (1810-1885), que se estaba haciendo de oro con el negocio del azúcar, mano de obra esclava y una compañía de vapores que hacían la ruta hacia America Central y del Sur…

Buque de la naviera de Gallart

PUERTO RICO

Esto sucedía aquí, en Ponce, Puerto Rico . Tío y sobrino se asociaron para gestionar la enorme finca “La Reparada” de unas 422 hectáreas. Tras hasta la muerte del tío en Caldes d´Estrac, Josep quedó como único heredero.

Josep Gallart había enviudado de Julia Dubocq Roux y se había vuelto a casar, en la iglesia de la Concepción de Barcelona (1888), con otra mujer de ascendencia catalana, Mercedes Folch Parellada (1860-1936).

Simón Moret Gallart en Puerto Rico

Llegó a ser senador en Puerto Rico. El movimiento independentista portorriqueño estaba desestabilizando el tráfico comercial. Era multimillonario y no tenía necesidad de vivir una revolución. Dejó sus negocios americanos en manos de apoderados y él y su familia se establecieron en Barcelona.

LLEGADA A BARCELONA

Se instalaron en la Rambla de Cataluña número 10 en una casa encargada al arquiteco y amigo de la familia, August Font Carreres que había sido maestro de Gaudí y máximo exponente de la arquitectura ecléctica catalana.

Buscaron una finca donde poder construir una torre de veraneo a la medida de su status. Acudieron al riquísimo Jaume Marti-Codolar para que les vendieses su magnífica propiedad… pero éste no aceptó. Al final le compraron 30 hectáreas de viña por 21500 duros, Can Durán, en la Vall de Hebrón, junto al camino que subía a la ermita de Sant Cebrià.

UNA FINCA DE VERANEO: EL PALAU DE LES HEURES

Nuevamente solicitaron los servicios (1898) de August Font que, poco después, Font, construirá para la Banca Marsans la plaza de toros Las Arenas (1900).

Las Arenas en construcción.

Los Gallart le habían rogado que no reparase en gastos. Font se inspiró en los chateaux franceses para levantar (1894-1896) un verdadero palacio de tres plantas y un semisótano con cuatro llamativas torres circulares cubiertas con puntas cónicas.

Palau de les Heures

En su parte central del edificio situó una linterna y en su fachada, una estatua de terracota del escultor Josep Campeny (1858-1922) autor de algunas fuentes de Barcelona.

Can Gallart o Palau de les Heures.

La escultura es una alegoría sobre la hiedra, de ahí el sobre nombre de la propiedad: Palau de les Heures. ¡No le faltaba ni un detalle, todo a lo grande, tenía hasta capilla y laboratorio fotográfico!

¡Y qué decir de sus jardines diseñados por Adrià Piera en estilo renacentista, como el de los manantiales, el Jardín de los Rosales… Tenía estanques como el lago de la Estrella, fuentes, esculturas, palmeras canarias y americanas, magnólias, acacias, naranjos amargos, olivos, castaños de Índias, cedros.

JOSEP GALLART FOLCH

Pero Josep Gallart i Forgas casi no disfrutó de su mansión porque murió el 1 de julio de 1898, justo el día que Puerto Rico proclamó su independencia. Al frente del patrimonio familiar se ocupará de los negocios familiares su primogénito, Josep Gallart Folch (1895-1979), al cumplir su mayoría de edad.

En la mansión de verano la familia rivalizaba en fiestas con sus vecinos de la alta sociedad catalana, los marqueses de Llupià… y los marqueses de Alfarrás, que vivían en una mansión de aupa con jardines nunca vistos en la ciudad, incluido un antiguo laberinto

Jardines de Marti-Codolar.

… y la familia Marti-Codolar, con una finca espectacular con una magnífica colección de fieras que el ayuntamiento compró (1892) por 30.000 pesetas para abrir el Parque zoológico.

La guerra estalló cuando la familia estaba en la torre de verano… pero ese mismo julio de 1936, por seguridad, marcharon a Francia.

Can Gallart, como los barceloneses llamaban al palacio, fue incautado por la Generalitat y cedido como residencia para el presidente del gobierno Manuel Azaña, que rechazó la oferta.

LA GUERRA CIVIL

Foto que envió Gallart a Kindelan

Quién sí aceptó la oferta fue el presidente de la Generalitat, Lluís Companys que, huyendo de la zona caliente del Eixample, fijó aquí su residencia hasta que en 1938 partió hacia el exilio. Para proteger al president y su gobierno se excavó en el subsuelo un refugio antiaéreo. (video)

El mismo propietario del palacio, Josep Gallart Folch sugirió al general Alfredo Kindelan, fundador del actual ejército del aire, que bombardease su palacio por las circunstancias del momento y la frondosa vegetación del entorno, se desestimó la idea.

Tras la entrada de las tropas franquistas, Gallart i Folch puso su palacio a disposición del nuevo alcalde Miquel Mateu i Pla.

DIRECTIVO DE LA HISPANO-SUIZA

Tras el conflicto, primogénito, entonces directivo de la fábrica de coches Hispano-Suiza (su padre fue uno de los fundadores), rehabilitó el palacio para su venta (1952). Quedó deshabitado hasta que lo adquirió la Diputación de Barcelona junto con 6 he más de terreno… pero la diputación tampoco le dio uso alguno a sus instalaciones. Gracias a la oposición vecinal se logró (1972) que se no se derruyese el palacio.

RESTAURACIONES

La Fundación Bosch i Gimpera encargó (1994) su restauración a Norman Cinnamond, Antonio Sala y Carles Torentó para adjuntarlo al recinto universitario del Campus Mundet.

En 1999, la restauradora italiana de jardines, Patrizia Falcone que restauró los jardines del Parc del Laberint, también rehabilitó los del Palau de les Heures, que fueron abiertos al público.

PALAU DE LES HEURES, CAN GALLART

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