Cal Drapaire, oficialmente conocido como Casa de la Concepció, es uno de los edificios más singulares de la Barcelona obrera del siglo XX. Construido entre 1925 y 1927 en plena Gran Vía, con once plantas y casi 250 viviendas, fue durante años el mayor bloque residencial de la ciudad. Su tamaño descomunal y su estética monumental desafiaron todas las normas urbanísticas de la época, especialmente por levantarse en un entorno periférico y popular.
La historia de Cal Drapaire es inseparable de la figura de Pau Fornt Valls, un trapero hecho a sí mismo que supo ver negocio donde otros solo veían residuos y que acabó impulsando un modelo pionero de vivienda obrera digna. Con ascensores, mármol, servicios integrados y una concepción casi autosuficiente del edificio, este “palacio popular” demostró que la arquitectura social no tenía por qué ser miserable ni invisible. Casi un siglo después, Cal Drapaire sigue en pie como una rareza urbana y como testimonio de una Barcelona que creció a golpe de trabajo, migración y ambición.
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