CAL DRAPAIRE

Cal Drapaire: el rascacielos obrero que cambió la Gran Vía de Barcelona

En el barrio de la Font de la Guatlla, en plena Gran Vía de Barcelona, entre los números 272 y 282, se alza un edificio que todavía hoy desconcierta al paseante. Once plantas, una fachada interminable y una presencia más propia de un palacio urbano que de un inmueble popular. Su nombre oficial es Casa de la Concepció, aunque nadie lo llama así. Para el vecindario siempre fue Cal Drapaire. Durante años fue el edificio residencial más alto y extenso de la ciudad, y lo verdaderamente llamativo no era solo su tamaño, sino su ubicación: un entorno periférico y humilde que jamás había visto algo parecido.

Cal Drapaire en la Gran Vía: un gigante obrero en la Barcelona periférica

La Barcelona de principios del siglo XX no estaba pensada para edificios de esta escala fuera del centro. La Gran Vía aún era un eje en construcción, rodeado de fábricas, descampados y barrios obreros en expansión. En ese paisaje, Cal Drapaire apareció como una anomalía arquitectónica y social, un bloque gigantesco que rompía con la lógica de las casas baratas y los pasajes humildes que dominaban la zona.

Pau Fornt Valls: del Alt Penedès al trapero más influyente de Barcelona

Pau Fornt Valls nació en 1869 en Sant Pere de Riudebitlles, un pequeño municipio del Alt Penedès más vinculado al vino que a la industria. Era hijo de un modesto fabricante de toneles y nada parecía indicar que su destino fuese otro que el taller familiar. A los doce años, como tantos otros, llegó a Barcelona para buscarse la vida.

Entró como aprendiz de trapero en el taller de Jaume Aloi y aprendió el oficio desde abajo. Con solo dieciséis años ya montó su propio almacén en Sants y fijó su domicilio en la calle Guadiana 25, en Hostafrancs. No heredó nada, salvo la intuición para detectar oportunidades donde otros solo veían miseria.

El negocio del reciclaje antes del reciclaje

Fornt no se conformó con clasificar trapos y chatarra. Entendió antes que nadie que los residuos podían convertirse en materia prima. Organizó una auténtica cadena de reciclaje cuando el concepto aún no existía. Compraba cáñamo en Sevilla a precio de saldo y lo revendía en Aragón y Francia. Rescataba metal, cartón y cualquier resto capaz de transformarse en pesetas. Incluso llegó a comerciar con Francia e Inglaterra. Mientras otros veían basura, él veía negocio.

Barcelona en los años veinte: crecimiento, migración y falta de vivienda

Mientras Pau Fornt se hacía rico con el algodón convertido en celulosa, Barcelona hervía. Era la década de los años veinte. Se abría la Vía Laietana a golpe de piqueta, se excavaba el primer metro y la Exposición Internacional de 1929 atraía mano de obra a raudales. En apenas diez años llegaron más de 300.000 migrantes. Había trabajo, pero no había casas.

Las laderas de Montjuïc y el Somorrostro se llenaron de barracas sin agua ni luz. La ciudad crecía de forma desordenada, y la vivienda obrera era el gran problema sin resolver.

La apuesta por la vivienda obrera a precio justo

Fornt ya estaba metido en el negocio de la construcción cuando, en 1924, realizó una operación decisiva. Permutó terrenos suyos en la plaza de les Glòries, la calle Llacuna, la Diagonal y la calle Luchana por una gran parcela cerca de la actual plaza Ildefons Cerdà. Su objetivo era claro: levantar viviendas obreras a un precio justo, unas 125 pesetas mensuales.

No se trataba de beneficencia, sino de dignidad. Fornt creía que el obrero debía vivir bien y pagar un alquiler razonable.

Un edificio fuera de norma: once plantas contra el Ayuntamiento

Presentó unos planos inspirados en el estilo Beaux-Arts, con una fachada monumental y aire de palacete. Tras no pocas trabas, consiguió la licencia en 1925. El resultado fue colosal: en realidad seis edificios unidos, con 7.119 metros cuadrados y 82 metros de fachada continua. Once plantas y casi 250 viviendas destinadas a obreros de fábricas cercanas como Can Batlló.

casa concepció
Casa de la Concepció

El problema era evidente: la normativa municipal solo permitía nueve pisos. El Ayuntamiento ordenó parar las obras. Fornt, que además era concejal, defendió que las dos plantas extra significaban más trabajo para más obreros. Y siguió construyendo.

CAL DRAPAIRE
cal drapaire

Casa de la Concepció, conocida como Cal Drapaire

El edificio recibió oficialmente el nombre de Casa de la Concepció, en honor a su esposa. Pero el barrio decidió otra cosa. Para los vecinos siempre fue Cal Drapaire, la casa del trapero, un apodo que resumía tanto el origen humilde de su promotor como el orgullo popular que despertó la obra.

Modest Feu i Estrada y la autoría silenciada del proyecto

El diseño fue obra de Modest Feu i Estrada, un arquitecto novecentista con una amplia producción en Sants, Hostafrancs y Les Corts, así como en municipios cercanos como Cornellà, L’Hospitalet de Llobregat, Molins de Rei y Sant Andreu de la Barca. Sin embargo, por razones nunca aclaradas, no firmó la obra, lo que alimentó durante años el rumor de que los planos eran de Josep Maria Jujol.

Una ciudad autosuficiente dentro de un solo edificio

Consciente de que el inmueble quedaba aún algo alejado del centro, Fornt lo pensó todo. En los bajos instaló panadería, colmado, cafetería, restaurante, farmacia e incluso una oficina de correos. Su idea era crear una pequeña ciudad autosuficiente dentro de un solo bloque. Hoy lo llamaríamos coliving y parecería una innovación contemporánea, pero Pau Fornt lo puso en práctica hace un siglo.

Lujo vertical: ascensores, mármol y conserje para obreros

Entre 1925 y 1927 la mole creció como un champiñón. En una Barcelona de tejados bajos, once plantas rozaban la categoría de rascacielos. Cada una de sus seis escaleras tenía portal de madera tallada, vestíbulo con mármol y conserje con teléfono, un lujo impropio de viviendas obreras.

Cada tramo contaba con su propio ascensor hasta el noveno piso. Los dos últimos quedaban reservados al dúplex privado del propio Fornt, rompiendo la norma no escrita que situaba a los señores abajo y a los criados en las buhardillas.

Para evitar dar la vuelta a todo el edificio se construyeron túneles interiores que lo atravesaban. Durante la Guerra Civil, estas galerías se reutilizaron como refugios antiaéreos.

Un palacio popular en la arquitectura social de Barcelona

Frente a las casas baratas y anodinas de la época, Cal Drapaire parecía un palacio. Balcones de hierro, tribunas acristaladas, balaustradas y jarrones decorativos. Para rematar el conjunto, en lo alto de la fachada se colocó una gran estatua iluminada de la Virgen de la Concepción.

El edificio disponía de teléfono interno y una calidad constructiva más propia de un inmueble burgués que de viviendas obreras. Su ciudad vertical, terminada en 1927 y plenamente habitada durante la Exposición Internacional de 1929, demostraba que la arquitectura social no tenía por qué ser fea ni miserable.

Guerra Civil, asesinato de Pau Fornt y destrucción simbólica

En 1936 todo se rompió. La Guerra Civil arrasó vidas y símbolos. Pau Fornt fue asesinado a los 67 años. Nunca quedó claro quién lo mató: unos señalaron a falangistas, otros a anarquistas. La Virgen de la fachada fue derribada y destrozada en los primeros meses de la contienda. La imagen que hoy preside el edificio es una copia.

El legado empresarial: de Cal Drapaire a Papelmatic

La historia no terminó con su muerte. La empresa de Fornt le sobrevivió y su familia la reconvirtió hacia otros productos de higiene. Los dispensadores de papel para secarse las manos se convirtieron durante décadas en el producto estrella. Hoy, dos bisnietas de Pau, Imma y Anna Fornt, mantienen el legado a través del grupo Papelmatic, dedicado al diseño, suministro y mantenimiento de espacios laborales, desde oficinas hasta centros deportivos, escuelas y hospitales.

Cal Drapaire hoy: memoria viva de la Barcelona obrera

Casi cien años después, Cal Drapaire sigue ahí, discreto entre moles modernas, conservando su aura de rareza intacta. Un palacio popular nacido del sueño improbable de un trapero hecho a sí mismo, que entendió antes que nadie que la dignidad también podía construirse en vertical.


Fuentes y bibliografía consultada

Becinadas.es
Betevé – Va passar aquí: Cal Drapaire, edifici de la Gran Via
Catalunya Plural – Cal Drapaire o la génesis de una leyenda
Corominas Julián, Jordi
El Periódico
El Trambia 48 – Blog
La Vanguardia – Descubre la Casa de la Virgen de la Concepción

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CAL DRAPAIRE O CASA DE LA CONCEPCIÓ

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