En pleno corazón de la Barcelona antigua, a dos pasos de la Rambla y del mercado de la Boqueria, se esconde uno de esos lugares que parecen imposibles: un jardín silencioso, arbolado y casi secreto, encerrado entre fachadas, pasillos de hotel y siglos de historia.
Es el jardín de la Casa Ignasi de Puig, un oasis romántico del siglo XIX que hoy forma parte del Petit Palace Boqueria Garden. Un lugar donde conviven la memoria de la Barcelona medieval, las residencias burguesas y los antiguos hoteles de viajeros.
Los orígenes medievales de la calle Boqueria
De la Barcino romana al Castell Nou
En el entorno de las actuales calles del Call y Avinyó se encontraba uno de los accesos occidentales de la antigua Barcino romana. Durante la Edad Media se levantó allí el Castell Nou, una fortificación que protegía aquella entrada de la ciudad.
Recibió este nombre para distinguirlo del Castell Vell, situado en el entorno de la actual plaza del Ángel, junto a otro de los antiguos accesos de la muralla romana.
A partir del siglo XIII, el entorno de la calle Boqueria fue consolidándose como un importante espacio residencial y comercial. La proximidad de Santa Maria del Pi, los mercados y la Rambla favorecieron el crecimiento de una zona que, con el paso del tiempo, incorporaría residencias burguesas, comercios y establecimientos de hospedaje.
La Casa Ignasi de Puig: un jardín romántico de 1861
La residencia burguesa de la calle Boqueria
En 1861, Ignasi de Puig i de Bòria promovió la reconstrucción de su residencia familiar en el número 10 de la calle Boqueria, con salida también a la calle Aroles.
El proyecto fue realizado por el arquitecto Narcís Josep Maria Bladó, que transformó una antigua propiedad familiar en una elegante residencia burguesa.
Su principal singularidad era un jardín privado de estilo romántico, protegido del bullicio de las calles próximas. Un espacio de tranquilidad y naturaleza en una Barcelona que experimentaba importantes transformaciones urbanas.
El jardín secreto de Barcelona
El jardín conserva su carácter recogido, con vegetación abundante, caminos, escaleras, bancos y fuentes ornamentales. También destaca una galería de columnas clásicas, uno de sus elementos arquitectónicos más característicos.
Entre sus árboles y plantas sobresalen magnolias, laureles, tilos y cóculos, especies que contribuyen a crear un ambiente singular en pleno barrio Gòtic.
Por su disposición recuerda a otros jardines interiores de Barcelona, como el del Ateneu Barcelonès, espacios ocultos tras las fachadas de la ciudad antigua.
Boqueria 12: de residencia particular a fonda de viajeros
Francesc Elias y los primeros propietarios
La historia del actual conjunto hotelero también está vinculada al edificio vecino, situado en el número 12 de la calle Boqueria.
Su configuración se remonta al siglo XVIII, cuando Francesc Elias adquirió tres propiedades entre 1734 y 1739. Durante las décadas posteriores, el inmueble pasó por distintas manos y experimentó diversas reformas.
En 1870, el arquitecto Antoni Rovira i Rabassa intervino en la fachada. Dos años después, los hermanos Badrena vendieron la propiedad a Pere Martí Palmerola y a su hijo Pere Martí i Puig.
La Fonda Sucursal del Universo
En 1872, los propietarios arrendaron la finca a un familiar, Pere Martí i Cot, que se reservó el tercer piso como vivienda.
El resto del edificio fue subarrendado a Josep Serra y Joan Bombardó, propietarios de la fonda El Universo, situada en el Pla de Palau. Allí instalaron la Sucursal del Universo, que ya aparecía en las guías barcelonesas de mediados de la década de 1870.
El establecimiento formaba parte de una Barcelona en plena expansión comercial, donde las fondas y hoteles comenzaban a multiplicarse alrededor de la Rambla y del centro histórico.
Las reformas de finales del siglo XIX
Tras finalizar los contratos de arrendamiento en 1882, Pere Martí i Puig emprendió nuevas obras para mejorar el edificio.
En octubre de 1883, el arquitecto Alexandre Perich proyectó una cuarta planta en el sector que da a la calle d’en Quintana.
A finales del siglo XIX, la finca pasó a manos de Francesc Martí i Puig, que decidió emprender una transformación mucho más ambiciosa.
Puig i Cadafalch y la transformación modernista del Hotel Europa
La reforma de 1898-1899
El arquitecto elegido fue Josep Puig i Cadafalch, una de las figuras más destacadas del modernismo catalán.
Ya había trabajado para la familia Martí en la construcción de la Casa Martí, situada en la calle Montsió, donde en 1897 abrió sus puertas la célebre taberna modernista Els Quatre Gats.
Entre 1898 y 1899, mientras también trabajaba en la reforma de la Casa Amatller del paseo de Gràcia, Puig i Cadafalch transformó el edificio de Boqueria 12 con una nueva fachada de inspiración neogótica.
Los artesanos del modernismo catalán
Las obras fueron ejecutadas por el contratista Francesc Riera y contaron con la participación de destacados artesanos.
Manuel Ballarín se encargó de los trabajos de forja de balcones y rótulos; Joan Paradís, de los esgrafiados, y Eusebi Arnau, de la decoración escultórica de la entrada.
También se incorporaron pavimentos cerámicos, revestimientos y elementos ornamentales que modernizaron la imagen del establecimiento.
La intervención dejó como testimonio una fachada modernista con una característica portada de piedra de arcos polilobulados.
El Gran Hotel Restaurant Europa
De fonda decimonónica a hotel moderno
La reforma de Puig i Cadafalch no se limitó a la fachada. También se renovaron habitaciones, pavimentos, revestimientos e instalaciones sanitarias.
La antigua Sucursal del Universo se transformó en el Gran Hotel Restaurant Europa, regentado por Joan Fabrés, que ofrecía alojamiento a viajeros y familias que realizaban largas estancias en Barcelona.
El establecimiento reflejaba las nuevas aspiraciones hoteleras de una ciudad que avanzaba hacia la modernidad.
Las transformaciones del siglo XX
Durante el siglo XX, el edificio experimentó numerosas reformas que alteraron parte de su distribución y decoración originales.
En 1962, el arquitecto Tomàs Estrada Nubiola realizó una importante intervención por encargo del propietario Josep Palou Tressera.
El proyecto consistió en reorganizar el piso principal y crear una planta intermedia destinada a vivienda del propietario. También se modificó la fachada mediante la apertura de dos nuevos balcones y se construyó una escalera interior para comunicar ambos niveles.
Estas transformaciones alteraron parte de la imagen que Puig i Cadafalch había dado al edificio.
La recuperación del Petit Palace Boqueria Garden
Una rehabilitación para recuperar su pasado
Entre 2009 y 2011, una nueva rehabilitación permitió integrar las dos fincas históricas en el actual establecimiento hotelero.
La intervención recuperó elementos de la fachada modernista de Puig i Cadafalch, eliminó algunas modificaciones posteriores y contribuyó a poner en valor el jardín romántico de la Casa Ignasi de Puig.
De este modo, el antiguo espacio residencial y los edificios vinculados a la actividad hotelera quedaron reunidos en un mismo conjunto.
Cómo visitar el jardín secreto de la Rambla
Hoy, el jardín de la Casa Ignasi de Puig es uno de los rincones menos conocidos y más sorprendentes del centro histórico de Barcelona. Sus fuentes, caminos y árboles ofrecen un contraste inesperado con la actividad constante de la Rambla y las calles del barrio Gòtic.
El jardín forma parte del patrimonio arquitectónico protegido de Barcelona y se encuentra dentro del Petit Palace Boqueria Garden, en la calle Boqueria, 10 y puede visitarse libremente entrando por la recepción del hotel.
Bibliografía y fuentes históricas
- Caballé, F.; Gonzàlez, R. Estudi històric i arquitectònic de Boqueria 12. Veclus.
- Permanyer, L. «Un “nuevo” Puig i Cadafalch». La Vanguardia, 2010.
- Ros, J. R. de. Els jardins ocults de la Barcelona, 2013.
- Pobles de Catalunya. Casa Ignasi de Puig.
- Archivos históricos: Registre de la Propietat, AHPB, AMA y AHCB.
- Documentación gráfica: Miquel Garriga i Roca, Arxiu Municipal de Barcelona y Wikimedia Commons.
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