La gran línea oblicua de Barcelona

 

Junto con la Gran Via, la Avinguda Diagonal es una de las vías más largas, reconocibles y simbólicas de Barcelona. Son más de 10 kilómetros de avenida que atraviesan la ciudad de punta a punta, desde el entorno del Fòrum de Sant Adrià de Besòs hasta la salida hacia Esplugues de Llobregat.

diagonal
diagonal plano

Es una herida geométrica, una frontera social, una vitrina arquitectónica y una máquina de borrar paisaje. La Diagonal cruza Barcelona en oblicuo, como si alguien hubiera trazado una línea recta sobre la ciudad sin pedir permiso a los barrios, a las masías ni a la memoria.

 

El sueño de Cerdà

 

Su padre oficial fue Ildefons Cerdà, el ingeniero que imaginó una Barcelona nueva cuando la ciudad acababa de quitarse de encima las murallas. En su Plan de Ensanche de 1859, la cuadrícula no era una simple colección de manzanas iguales. Estaba atravesada por grandes ejes excepcionales, como la Diagonal, la Meridiana y la Gran Via, pensados para coser la ciudad con el territorio y romper la monotonía del tablero.

Cerdà quería una Barcelona más respirable, más conectada y más moderna. Pero, como tantas veces ocurre, la ciudad real acabó siendo más dura que la ciudad soñada. La Diagonal nació sobre el papel como una vía racional; sobre el terreno, fue una larga batalla contra fincas, intereses, descampados, fábricas, conventos, masías y decisiones políticas.

 

Una avenida pensada para salir de Barcelona

 

Concebida en el siglo XIX, la Diagonal debía funcionar como una gran vía de comunicación desde el mar hasta las salidas naturales hacia el interior peninsular. Su trazado se fijó oficialmente como Gran Via Diagonal en 1865, según el nomenclátor histórico de Barcelona.

Pero en aquel momento, donde hoy vemos coches, universidades, hoteles, bancos y tranvías, había sobre todo huertas, campos, caminos polvorientos y masías. La Diagonal avanzó poco a poco, a trompicones, según el dinero disponible, la presión inmobiliaria y la voluntad política de cada momento.

 

La Restauración y el primer cambio de piel

 

Las obras arrancaron en los primeros años de la Restauración borbónica, en 1874. El país volvía a las viejas rutinas del poder, mientras Barcelona soñaba con parecerse a una gran capital europea.

La Diagonal, sin embargo, era todavía un esqueleto urbano. Existía en los planos, pero no del todo en las fincas. La ciudad la deseaba, pero el territorio aún se resistía.

 

Una avenida escrita por los regímenes políticos

 

La Diagonal también tuvo una biografía escrita a golpe de régimen político. Primero fue Gran Via Diagonal. En 1874 recibió el nombre de Argüelles. En 1922 hubo tramos llamados Argüelles y Nacionalidad Catalana. En 1925 pasó a llamarse oficialmente Alfonso XIII. En 1931, con la República, se convirtió en Avenida del Catorce de Abril. En 1939, el franquismo la rebautizó como Avenida del Generalísimo Franco. Finalmente, el 22 de junio de 1979 recuperó el nombre actual: Avinguda Diagonal. Para los barceloneses siempre fue, sencillamente, la Diagonal.

 

El primer tramo: de Pau Claris a Passeig de Gràcia

 

El primer tramo construido se abrió en 1884, entre la calle Pau Claris y el Passeig de Gràcia. La aceptación fue rápida y pronto aparecieron comercios de prestigio en aquella nueva avenida que empezaba a insinuar la Barcelona elegante del futuro.

A finales del siglo XIX, la avenida se amplió hacia la actual zona de Tuset por un lado y hacia Bruc por el otro. Pero el crecimiento no fue lineal. La Diagonal era una promesa interrumpida: un tramo abierto aquí, un obstáculo allá, una finca que no se tocaba, un proyecto que se aplazaba.

 

 

La Diagonal rural: masías antes que asfalto

 

Antes de convertirse en avenida monumental, la Diagonal atravesaba un territorio rural. Especialmente en el tramo de Les Corts, el paisaje estaba formado por campos, torres de verano, caminos, huertas y masías.

Entre las casas y fincas que quedaron afectadas por la urbanización de la Diagonal y su entorno aparecen nombres como Can Barceló, Can Estela, Can Duran, Can Cuyàs, Can Feliu y otras piezas del viejo mapa agrícola de Les Corts. Algunas desaparecieron directamente; otras perdieron tierras; otras fueron absorbidas por equipamientos religiosos, asistenciales, universitarios o residenciales.

 

Can Barceló: la masía bajo L’Illa Diagonal

 

Uno de los casos más significativos es Can Barceló, situada en el ámbito donde hoy se levanta L’Illa Diagonal. Antes de los escaparates, las oficinas y los hoteles, aquel lugar pertenecía al antiguo paisaje rural de Les Corts.

Can Barceló formaba parte de un territorio agrícola que, durante el siglo XIX, fue cambiando de función. En 1879, en terrenos vinculados a Can Barceló y al Prat d’en Rull, se instaló el Asilo de Sant Joan de Déu, antecedente del hospital que durante décadas ocupó aquel espacio.

 

asilo San Joan de Deu, Barcelona
asilo San Joan de Deu, Barcelona

 

Más tarde, tras el traslado del centro sanitario, el solar acabaría integrado en una de las operaciones urbanas y comerciales más importantes de la Diagonal contemporánea: L’Illa Diagonal.

Por eso, decir que “donde está L’Illa estaba Can Barceló” es cierto, pero conviene contarlo entero. No hubo un salto directo de masía a centro comercial. Entre medias estuvo Sant Joan de Déu, una etapa fundamental en la memoria del lugar.

Can Barceló resume como pocas fincas la transformación de Barcelona: de campo a institución asistencial; de institución asistencial a gran operación inmobiliaria; de memoria rural a consumo urbano.

 

Can Estela y la plaza Pius XII

 

Otra masía barrida por la transformación de la Diagonal fue Can Estela, situada en el entorno de la actual Plaça Pius XII. Su desaparición está ligada a la urbanización del sector alto de la avenida y al gran episodio franquista del Congreso Eucarístico Internacional de 1952.

La construcción de la plaza y la escenografía religiosa del régimen convirtieron aquel espacio en un símbolo de la Barcelona oficial del franquismo. La fe católica, la arquitectura monumental y el urbanismo se mezclaron para fabricar una imagen de orden, poder y obediencia.

 

Can Duran y la memoria incómoda de Les Corts

 

En el entorno de Les Corts también hay que recordar Can Duran, finca vinculada al posterior Asil del Bon Consell. Durante la Guerra Civil, en 1936, el edificio fue habilitado por la Generalitat como Correccional General de Dones, después de la desaparición de la antigua cárcel femenina de Reina Amàlia. Durante el franquismo funcionó como prisión provincial de mujeres hasta su cierre en 1955.

 

Asilo del Bon Consell
Asilo del Bon Consell

El monumento a Verdaguer

 

En la confluencia de la Diagonal con el Passeig de Sant Joan y la calle Mallorca se levantó el monumento a Jacint Verdaguer. El poeta, venerado y discutido, quedó situado en uno de los grandes cruces de la ciudad moderna.

 

construcción monumento a Verdaguer. 1914
construcción monumento a Verdaguer. 1914

Su monumento también generó controversias: religiosas, patrióticas, estéticas y políticas. Verdaguer no era solo un poeta; era una figura incómoda, capaz de unir devoción popular, catalanismo, conflicto eclesiástico y mito literario.

Desde aquel punto hacia Glòries, la avenida quedó durante mucho tiempo apagada. Cerdà había imaginado Glòries como el gran centro de la Barcelona futura, pero la ciudad real se fue inclinando hacia otro lado: Passeig de Gràcia, Les Corts, Sarrià y Pedralbes.

 

El escaparate modernista

 

A finales del siglo XIX y principios del XX, la Diagonal empezó a convertirse en escaparate modernista. La burguesía quiso dejar su firma en la avenida y los arquitectos compitieron en piedra, cerámica, hierro, tribunas y símbolos.

Entre los edificios más destacados están la Casa Serra de Josep Puig i Cadafalch, la Casa de les Punxes o Casa Terradas, también de Puig i Cadafalch, el Palau Baró de Quadras, del mismo arquitecto, y la Casa Comalat, obra de Salvador Valeri. La Diagonal se convirtió así en una galería de ambición social.

Cada edificio decía lo mismo con lenguajes distintos: aquí vive, trabaja o invierte alguien que quiere ser visto.

 

Pompeia y la Diagonal religiosa

 

En el tramo de la Diagonal alta aparece también el templo de Pompeia, vinculado a la presencia de los capuchinos y levantado en las primeras décadas del siglo XX. Su arquitectura forma parte de esa Diagonal donde convivían palacetes burgueses, instituciones religiosas, colegios, conventos y nuevas residencias urbanas.

El Cinc d’Oros: la plaza que parecía una carta

 

En el cruce de la Diagonal con el Passeig de Gràcia se urbanizó un espacio formado por isletas circulares que, visto desde arriba, recordaba al cinco de oros de la baraja. De ahí nació el nombre popular: el Cinc d’Oros.

A comienzos del siglo XX, el arquitecto municipal Pere Falqués instaló allí un conjunto de farolas modernistas. Con el tiempo, el aumento del tráfico hizo que fueran retiradas en 1957. Décadas después fueron recolocadas en la Avinguda Gaudí, donde todavía hoy funcionan como una especie de monumento viajero del modernismo urbano.

 

Cinc d oros

Pi i Margall, la Victoria y la memoria sustituida

 

Durante la Segunda República se impulsó en aquel espacio un monumento dedicado a Francesc Pi i Margall, presidente de la Primera República. La escultura de Josep Viladomat, asociada a la alegoría de la República, acabaría teniendo una vida política accidentada.

Tras la Guerra Civil, el franquismo eliminó la simbología republicana y rebautizó el lugar como Plaza de la Victoria. La ciudad fue sometida también a través de sus plazas. Allí donde había memoria republicana se colocó memoria franquista. Donde había una alegoría de libertad, se impuso una alegoría de victoria militar.

Con la democracia, parte de aquella memoria se desplazó a la actual Plaça de la República, antigua Llucmajor. Barcelona no solo ha cambiado edificios: también ha movido sus símbolos como piezas de un tablero político.

 

El Palau Reial y la Diagonal aristocrática

 

Entre 1920 y 1924, en terrenos vinculados a la antigua finca Güell, se levantó el Palau Reial de Pedralbes, residencia destinada a Alfonso XIII durante sus visitas a Barcelona. La operación impulsó la urbanización de la Diagonal alta y reforzó el carácter aristocrático y representativo del sector.

 

A partir de ahí, la avenida fue consolidándose como eje de poder: palacios, jardines, cuarteles, colegios, universidades y residencias distinguidas. La Diagonal dejaba atrás el paisaje rural para convertirse en la puerta noble de la Barcelona occidental.

 

 

 

 

Glòries: el centro que no fue

 

Cerdà había previsto que la Plaça de les Glòries fuera uno de los grandes centros de Barcelona. Allí debían encontrarse los principales ejes de la ciudad: Diagonal, Gran Via y Meridiana.

Pero durante décadas Glòries fue cualquier cosa menos un centro urbano amable. Primero fue un entorno ferroviario e industrial; después, un nudo viario; más tarde, una gran rotonda elevada dominada por el tráfico. La ciudad tardó más de un siglo en intentar convertir aquel punto en lo que Cerdà había imaginado.

Diagonal zona Pedralbes. 1924. Foto Josep Badosa i Montmany.
Diagonal zona Pedralbes. 1924. Foto Josep Badosa i Montmany.

 

La transformación contemporánea de Glòries culminó una fase importante con la inauguración del nuevo parque el 26 de abril de 2025, un espacio que suma hectáreas verdes, arbolado y una nueva centralidad urbana.

 

Esta fotografía de 1930, obra de Josep Brangulí Soler, muestra el cruce de la Diagonal con las calles Consell de Cent y Lepanto
Esta fotografía de 1930, obra de Josep Brangulí Soler, muestra el cruce de la Diagonal con las calles Consell de Cent y Lepanto

La Diagonal de los arquitectos modernos

 

Durante los años treinta, el GATCPAC, grupo de arquitectos de vanguardia vinculado a Josep Lluís Sert, imaginó una reorganización moderna de la ciudad y de sus grandes ejes. Su mirada defendía bloques abiertos, ventilación, sol, zonas verdes y una separación más racional entre vivienda, tráfico y espacio libre.

 

La posguerra y la avenida del régimen

 

Durante los años cuarenta y cincuenta, la Diagonal se fue urbanizando con la obsesión de conectarla mejor con las salidas hacia Madrid y con el oeste metropolitano. La dictadura entendió la avenida como un eje de prestigio, circulación y propaganda.

En 1952, el Congreso Eucarístico Internacional reforzó esa dimensión oficial. La zona de Pius XII se convirtió en escenario de una Barcelona católica, jerárquica y monumental. El urbanismo franquista no solo construía calles: construía mensajes.

 

A principios de los años 40, esta fotografía de Leopoldo Plasencia muestra el cruce de la Diagonal con la carretera de Sarrià, entonces considerado las afueras de Barcelona, con tranvías, edificios bajos y espacios aún semiperiféricos
A principios de los años 40, esta fotografía de Leopoldo Plasencia muestra el cruce de la Diagonal con la carretera de Sarrià, entonces considerado las afueras de Barcelona, con tranvías, edificios bajos y espacios aún semiperiféricos

 

Carreras, asfalto y modernidad

 

En los años cuarenta, la Penya Rhin, club automovilístico barcelonés, organizó carreras en el trazado occidental de la Diagonal. Aquellas competiciones ayudaron a mejorar la pavimentación y consolidaron la imagen de la avenida como espacio moderno, veloz y urbano.

 

El coche empezaba a mandar. Y Barcelona, como tantas ciudades europeas del siglo XX, se preparaba para sacrificar aceras, plazas y continuidad urbana al nuevo dios de la circulación.

 

carreras coches peña del Rhin

Bancos, hoteles y torres

 

A partir de finales de los cincuenta y, sobre todo, durante los sesenta y primeros setenta, la Diagonal empezó a llenarse de torres bancarias, hoteles y edificios de oficinas.

El Banco Comercial Transatlántico, en la esquina con Passeig de Gràcia, abrió el camino a una nueva escala vertical. Después llegarían hoteles, sedes financieras y edificios como el Banco Atlántico, la Torre Barcelona y otros inmuebles que cambiaron para siempre el perfil de la avenida. La Diagonal ya no era solo burguesa. Era corporativa.

 

Francesc Macià: antes Calvo Sotelo

 

La actual Plaça Francesc Macià fue durante el franquismo la Plaça Calvo Sotelo. En torno a ella se consolidó una nueva centralidad de oficinas, viviendas caras, circulación intensa y vida nocturna.

 

La avenida Diagonal y la plaza de Francesc Macià en 1934
La avenida Diagonal y la plaza de Francesc Macià en 1934
La Diagonal e la entrada al palacio de Pedralbes
La Diagonal e la entrada al palacio de Pedralbes

La Diagonal se llenó también de salas, restaurantes y espacios de ocio como Bikini, El Cortijo o Jardines Granada. Era una Barcelona de traje, coche, cóctel y negocio. Una avenida para mirar escaparates y para dejarse ver.

 

Barcelona 1960. La Diagonal en la zona universitaria junto al Palau de Pedralbes
Barcelona 1960. La Diagonal en la zona universitaria junto al Palau de Pedralbes

 

El Corte Inglés y la Diagonal comercial

 

En 1970 se inauguró El Corte Inglés de la Diagonal, junto a Maria Cristina. El gran almacén reforzó el papel comercial del tramo alto y consolidó la avenida como una zona de compras, circulación y centralidad metropolitana.

Con el tiempo, la llegada del metro y la concentración de equipamientos universitarios, oficinas y centros comerciales hicieron de la Diagonal una avenida cada vez más compleja: medio autopista urbana, medio paseo burgués, medio centro comercial lineal.

 

De Sant Joan de Déu a L’Illa Diagonal

 

El caso de L’Illa Diagonal merece volver a Can Barceló. En ese sector, la avenida revela su forma más clara de transformación: primero campo, después asistencia, finalmente consumo.

El antiguo Hospital de Sant Joan de Déu ocupó durante décadas el espacio de la antigua finca. Tras su traslado, el gran solar se convirtió en una oportunidad urbanística de primer orden. El resultado fue L’Illa Diagonal, proyectada como una pieza híbrida de oficinas, hotel, comercios y espacio urbano.

 

Los Juegos Olímpicos y la apertura hacia el Besòs

 

Los Juegos Olímpicos de 1992 aceleraron la apertura de Barcelona hacia el mar y hacia el Besòs. La Diagonal, que durante mucho tiempo había tenido un desarrollo desigual, acabó prolongándose hacia el este y conectando con los nuevos sectores urbanos del Poblenou, el 22@ y el Fòrum.

La avenida completaba así una vieja ambición: atravesar toda la ciudad. Pero lo hacía en una Barcelona muy distinta a la de Cerdà. Ya no era la ciudad de las murallas derribadas, sino la ciudad global, turística, tecnológica y postindustrial.

 

El tranvía: una vieja discusión moderna

 

En el siglo XXI, la Diagonal volvió a ser escenario de una gran discusión urbana: el tranvía. Durante años, la conexión entre el Trambaix y el Trambesòs dividió a partidos, comerciantes, técnicos y vecinos.

Con la alcaldesa Ada Colau se retomó con fuerza el proyecto de conexión tranviaria por la Diagonal. La primera fase, entre Glòries y Verdaguer, entró en servicio el 10 de noviembre de 2024, operada por la línea T4 del Trambesòs.

La conexión completa hasta Francesc Macià sigue siendo una de las grandes piezas pendientes. La Diagonal, una vez más, demuestra que en Barcelona ninguna línea recta es políticamente sencilla.

 

Glòries: el tapón de un siglo

 

El tapón de Glòries tardó más de un siglo en empezar a resolverse. Cerdà había imaginado allí un gran centro urbano, pero la realidad lo convirtió primero en cruce ferroviario, después en zona industrial y finalmente en nudo viario.

El anillo elevado, desmontado a partir de 2014, dio paso al soterramiento del tráfico de la Gran Via y al nuevo parque de Glòries, inaugurado en 2025. Aun así, la transformación no es solo urbanística. Es casi una reparación histórica: el intento de convertir por fin en ciudad habitable aquello que durante décadas fue ruido, cemento y coches.

 


AGRADECIMIENTOS/ FUENTES CONSULTADAS

  • Antoni Gallardo i Garriga

  • Arxiu Fotogràfic de Barcelona

  • Arxiu Municipal del Districte de Gràcia

  • barcelona, ahora y siempre

  • barcelofilia.blogspot.com

  • bdebarna.com

  • circuito peña rhin

  • Jesús Fráiz, La Barcelona de antes

  • todocoleccion.net

  • https://presodelescorts.org/es/pagines/el-edificio

  • https://www.youtube.com/watch?v=A7vvQ3rOdC0

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