cine-quinqui

El cine quinqui triunfó en España desde finales de los setenta hasta finales de los ochenta. Sin grandes guiones ni alardes técnicos, radiografió sociológicamente a toda una generación de jóvenes de los extrarradios urbanos, con una mezcla de tragedia, lumpen, sexo y honor.

la crisis del petróleo

La llamada crisis del petróleo” (1973) empezó cuando la OPEP decidió no exportar más petróleo a los países que apoyaron a Israel durante la guerra del YOM KIPUR.

Se había apagado la alegría del efímero “desarrollismo”. Los salarios a la baja, una limitadísima asistencia social y el paro galopante, ahogaban, sobre todo, a las familias con menos recursos.

En 1983 había 2,2 millones de parados y solo el 27 % de ellos tenía acceso al paro. El 60 % eran menores de veinticinco años sin estudios y que nunca habían trabajado. 

El 25 % de los chavales de catorce y quince años (1979) no tenía acceso a la escolarización por la falta de plazas en los colegios. La edad laboral estaba en los dieciséis y la penal en los catorce.

EL BARRIO

Las grandes ciudades estaban construyendo a toda prisa polígonos para acoger a la gran oleada de inmigrantes considerados ciudadanos de tercera.

barrio del Baró de Viver 1983

Eran barrios en construcción, entre descampados que esperaban su turno para ser edificados. Esos descampados se convirtieron en el único espacio comunitario de unos chavales a los que sólo les quedaba la calle.

Se evadían con sus colegas en los billares, en los autos de choque de las ferias del barrio, las discotecas o los recreativos. Tenían mucho tiempo libre, poca pasta y la droga corriendo por las calles.

Construyendo la Ronda de Dalt junto a la Guineueta y el polígono Canyelles

QUINCALLEROS Y QUINQUIS

Muchos jóvenes empezaron en la delincuencia pasando droga a cambio de una dosis… realimentando así el problema socio-sanitario. Querían evadirse de la realidad. Vivieron «deprisa, deprisa» porque no veían ningún aliciente al cual aferrarse. Eran los quinquis, el nombre se tomó de los gitanos que vendían quincalla…

El único periodo de la historia contemporánea en que los mercheros, o quincalleros, recibieron atención suficiente para hacer correr la tinta fue en las postrimerías de la dictadura y los inicios del periodo constitucional, cuando el apelativo de quincallero (o quinquillero) se redujo a quinqui en los titulares de la prensa de la época con protagonistas como el mítico Lute, el merchero más famoso —aunque existe el rumor de que Paco de Lucía también era merchero—, llenando crónicas con sus fechorías e imprimiendo en el inconsciente colectivo la asociación indivisible entre las palabras quinqui y criminal, que llevó incluso a acuñar un género cinematográfico propio.

El Lute detenido.

La prensa y las autoridades de la época utilizaron una denominación derivada de un oficio, atípico pero honrado, para agrupar a toda la delincuencia común de un periodo histórico sociopolíticamente muy complicado en el que miles de personas huían de la miseria homogénea que la dictadura dejó en el campo para formar parte del mosaico de la miseria en conurbación.

LA LEY DE LA CALLE

La heroína llegó a las calles allá por 1978 y generó una hecatombe …después llegó el SIDA (1984)….

La delincuencia creció un 100% entre 1976 y 1982. Los robos por parte de drogadictos, muchos en pleno mono, estaba a la orden del día.  Llevaban de culo a los policías que patrullaban la ciudad y los vecinos les tenían una mezcla miedo y lástima porque todos conocían en la familia o en el vecindario a algún chico con problemas con las drogas…

El barrio de La Mina de Barcelona se hizo tristemente célebre por la peligrosidad de sus calles. Las entidades vecinales hicieron decenas de manifestaciones contra la droga … incluso una, contra la grabación en sus calles de “Perros Callejeros” temiendo que se diese una mala imagen del barrio.

manifestación en el barrio de La Mina

Al final se grabó la peli y La Mina se convirtió para todos los espectadores, en la zona donde estaba todo el business de la droga… cuando, en realidad, el verdadero supermercado estaba en los poblados chabolistas de la Vía Trajana, Campo de la Bota, Can Tunis o El Carmel que se borraron del mapa para dar una imagen moderna de Barcelona para la inauguración de la Olimpiada de 1992.

EL MACARRA Y EL QUINQUI

La figura del macarra había aparecido en los 60 y los setenta. Era un personaje suburbano, sin conciencia política pero sí de clase, que se organizaba en bandas y vivía al límite de la ley esquivando a la policía para no acabar en algún reformatorio, en Carabanchel o en La Modelo. Los quinquis dividían su vida entre el tiempo que pasaban en la cárcel y el correccional y el que pasaban fuera.

Igual que el neorrealismo italiano nos mostró treinta años atrás, las películas quinquis retrataron a una sociedad sedienta de libertad tras la dictadura.

Eran cintas de bajo presupuesto. Para darles el máximo realismo, como ocurría con el el “cinema veritée”, las filmaciones se hacían cámara en mano, en las calles, y se escogieron en muchas ocasiones como protagonistas…! a los auténticos jefes de aquellas bandas juveniles de las barriadas!.

tercero por la derecha: «el Vaquilla»

Las hazañas delictivas de «el Vaquilla», «el Jaro», o del boxeador Dum Dum Pacheco («Juventud drogada» 1977), llenaron las páginas de la prensa (El Caso) hasta convertirlos en estrellas juveniles iconizando así la delincuencia. El tema vendía, era una versión más actualizada del fenómeno de «El Lute».

Revista «El Caso»

La juventud enseguida empatizó con ellos. Las películas se posicionaban desde el punto de vista del delincuente considerándolo como una víctima enfrente de una sociedad que no le ofrecía ninguna alternativa de vida.

LOS DIRECTORES DEL CINE QUINQUI

José Luís Manzano

El precursor del cine quinqui fue Ignacio F. Iquino, que ya había dirigido películas de “Exploitation” con mucha acción como Aborto criminal (1973) y Las marginadas (1977).

Aunque todo empezó con el barcelonés José Antonio de la Loma, con “ Perros callejeros” (1977), después grabó Perros callejeros II, Busca y captura (1979),Los últimos golpes de El Torete”(1980), Perras callejeras (1985), o «Yo, el Vaquilla«(1985).

Eran películas con mucha acción y violencia, similares a los “western”: las huidas no eran en caballo sino en coche, los forajidos eran jóvenes delincuentes perseguidos por la policía tras pegar un tirón o haber robado un banco.

El vasco Eloy de la Iglesia con su actor fetiche José Luís Manzano rodó cinco películas clave. «Navajeros «(1980), «Colegas» (1982) , con los hermanos Flores como protagonista«El Pico» (1983) y «El Pico II» (1984), «La estanquera de Vallecas» (1987).

De la Iglesia era, en cierta manera, un marginal; heroinómano, homosexual y comunista. Sus películas discurren entre la mirada testimonial y el escándalo. Con una fuerte crítica social tratando temas incómodos como el machismo, la prostitución femenina y masculina y la corrupción policial del postfranquismo …

Eloy de la Iglesia

Muestran los ambientes degradados de los extrarradios urbanos como San Blas en Madrid, La Mina en Barcelona u Otxarkoaga en Bilbao. Por su compromiso social puede compararse con Passolini, Fassbinder o el Pedro Almodóvar de “Pepi, Luci Bom…” (1980), “Laberinto de Pasiones” (1982)  y “Que he hecho yo para merecer esto” (1984).

También se aventuraron en el género Montxo Armendáriz con «27 horas» (1986), Manuel Gutiérrez Aragón con «Maravillas» (1980), “Arrebato” (1980) de Ivan Zulueta y Carlos Saura con su magnífica “Deprisa, deprisa” (1980) que ganó el Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín en 1981.

Carlos Sura con el Oso de Oro

Berta Socuéllamos se convirtió de la noche a la mañana en la gran femme fatale del cine quinqui español por su papel protagonista en la película.

LA BANDA SONORA

La escena quinqui se apoyaba en una banda sonora marcada en Madrid por la música pop de los Burning, del primer Sabina o  Leño, y en Barcelona más por la rumba callejera que se vendía en cassettes en las gasolineras al estilo de Tony el GitanoLas GrecasLos ChichosLos Chunguitos, CamarónLole y ManuelLos Marismeños, o La Marelu..

LOS ACTORES, LAS VÍCTIMAS

Fue un género que no dejó apenas supervivientes…el caballo o el sida acabó con Ángel Fernández Franco, alias El Torete (muerto a los 31 años, 1991), José Antonio Valdelomar, (muerto a los 34 años,1992). Lali Espinet, muerta a los 34 años (1994), Sonia Martínez, muerta a los 30.(1994), José Luis Manzano, muerto a los 29 años, José Luis Fernández Eguía, alias «El Pirri», muerto a los 23 años, Antonio Flores (1995), uno de los protagonistas de Colegas junto a José Luis Manzano, que también murió por una sobredosis de “caballo” a los 33 años o Tina Muñoz, de «Las Grecas», que, tras alternar la calle, la prisión y algunos psiquiátricos, falleció de sida.

PARALELISMOS POSTERIORES

grupo Burning

En Europa, expresión de los jóvenes sin futuro se materializó en el punk. En España triunfó EskorbutoLeño, La Polla Records o La Banda Trapera del Río, grupo formado en la ciudad satélite de San Ildefonso en Cornellá de donde años mas tarde saldrá  Estopa

Actualmente, aquella estética quinqui pervive en muchos aspectos de la música rap …y el trap.

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FUENTES CONSULTADAS / AGRADECIMIENTOS

https://www.rtve.es/noticias/20211008/leyes-frontera-pelicula/2185360.shtml

https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/la-mina-cine-quinqui.html

LOS AÑOS DEL CINE QUINQUI

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