primera sede de la editorial

La historia de la Editorial Espasa forma parte del gran relato de la cultura impresa en Barcelona. Detrás de aquella empresa estuvieron los hermanos Josep y Pau Espasa i Anguera, dos nombres ligados al mundo del libro en una época en la que editar, imprimir y distribuir conocimiento era también una forma de construir prestigio, influencia y modernidad.

Josep Espasa, considerado el verdadero impulsor del proyecto, nació en 1840 en la Pobla de Cérvoles, en Lleida. Sus primeros pasos profesionales estuvieron vinculados a la distribución de libros, una actividad que le permitió conocer desde dentro el negocio editorial.

En 1860, junto a su hermano Pau, puso en marcha el embrión de lo que acabaría convirtiéndose en Espasa Hermanos, una firma destinada a ocupar un lugar destacado en la edición española.

Los orígenes de Espasa Hermanos

Durante sus primeros años, la empresa fue creciendo al calor del dinamismo editorial barcelonés. Josep Espasa no solo conocía bien el mercado del libro, sino que supo ver el potencial de una estructura empresarial más ambiciosa. En 1877 quedó al frente del negocio en solitario y consolidó una etapa de transición decisiva para el futuro de la casa.

Ese proceso culminó en 1881, cuando se asoció con su cuñado Manuel Salvat i Xivixell, miembro de otra familia estrechamente vinculada al mundo de la imprenta y la edición. Manuel Salvat se había casado en 1872 con Magdalena Espasa i Anguera, hermana de Josep. La nueva alianza familiar y empresarial dio lugar a un cambio de nombre: desde entonces, la firma pasó a llamarse Espasa y Compañía.

El edificio de la editorial en la Gran Vía

Uno de los momentos clave en la consolidación de la empresa llegó en 1886, cuando el arquitecto Emili Sala Cortés levantó el nuevo edificio de la editorial en la entonces calle Cortes, la actual Gran Vía de les Corts Catalanes, entre Muntaner y Aribau.

Aquel inmueble no fue solo una sede empresarial. También simbolizaba la voluntad de modernidad y expansión de una editorial que aspiraba a jugar en la primera división del sector. Su presencia en una de las grandes arterias del Eixample reflejaba la importancia creciente de la compañía en la Barcelona de finales del siglo XIX.

Josep Espasa recupera el control del negocio

En 1897, Josep Espasa volvió a asumir en solitario la dirección de la empresa. Desde entonces y hasta 1908 mantuvo el control directo del negocio, en una etapa marcada por la reorganización interna y por la preparación de un proyecto editorial de enorme envergadura.

A comienzos del siglo XX, Espasa ya no era solo una empresa familiar de prestigio. Se había convertido en una maquinaria editorial con ambición enciclopédica, decidida a competir en el mercado del conocimiento y de la cultura general.

El nacimiento de la Enciclopedia Espasa

En 1905 comenzaron los preparativos de la gran obra que marcaría para siempre la historia de la editorial: la Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, más conocida como la Enciclopedia Espasa.

Aquel proyecto supuso un salto gigantesco en escala, prestigio y proyección. Fue una empresa editorial colosal, pensada para reunir y ordenar el saber de su tiempo en una colección monumental.

Coincidiendo con ese impulso, la compañía adoptó una nueva razón social: José Espasa e Hijos, integrada por José, Juan y Luis Espasa Escayola.

La enciclopedia acabaría convirtiéndose en el gran emblema de la casa. Su impacto fue enorme en bibliotecas, despachos, hogares ilustrados y centros de enseñanza.

Más que una colección de volúmenes, era una herramienta de consulta y una declaración de intenciones: Espasa quería ser sinónimo de conocimiento total.

El relevo generacional en la empresa

Con el paso de los años, Josep Espasa fue delegando buena parte de la dirección en sus hijos y en colaboradores de confianza. El desgaste de décadas al frente del negocio y la propia magnitud del proyecto enciclopédico hicieron inevitable ese relevo generacional.

Tras la muerte de Josep Espasa Anguera, la editorial adoptó una nueva denominación: Hijos de José Espasa. La nueva etapa mantuvo la continuidad del proyecto y reforzó la expansión comercial de la empresa, especialmente gracias al tirón de la enciclopedia.

El éxito editorial de la Enciclopedia Espasa

La Enciclopedia Espasa fue uno de los grandes éxitos de la edición española. Su aceptación fue extraordinaria en una sociedad que veía en este tipo de obras una puerta de acceso al saber, la ciencia, la historia, la geografía, la literatura y la actualidad internacional.

La colección alcanzó una dimensión monumental. Sus numerosos tomos y apéndices permitían actualizar la información y mantener viva una obra que aspiraba a abarcarlo todo. Durante décadas, tener una Espasa en casa o en una biblioteca fue casi un símbolo de prestigio cultural.

La fusión con Calpe y el nacimiento de Espasa-Calpe

En 1926 se produjo otro hito decisivo: la editorial Hijos de José Espasa se fusionó con Calpe, siglas de la Compañía Anónima de Librería, Publicaciones y Ediciones.

Calpe había sido fundada en junio de 1918 por Nicolás María de Urgoiti y se había consolidado como una editorial de peso propio. La unión de ambas compañías dio lugar a una nueva firma: Espasa-Calpe, S.A., una marca que iba a convertirse en referencia del sector editorial español durante buena parte del siglo XX.

sede de Espasa-Calpe en Madrid

La fusión unía dos trayectorias potentes: por un lado, la tradición enciclopédica y comercial de Espasa; por otro, el impulso empresarial y cultural de Calpe. El resultado fue una de las grandes sociedades editoriales del país.

El incendio de 1935 y la crisis de la sede histórica

El año 1935 comenzó de la peor manera para la editorial. El 21 de enero, un importante incendio afectó gravemente al edificio de la Gran Vía. El fuego se inició en la parte posterior del inmueble y provocó daños de gran consideración, hasta el punto de obligar al cierre de la sede.

incendio de Espasa

Aquel siniestro supuso un golpe muy duro para la empresa y para uno de los edificios más representativos de su trayectoria en Barcelona. La destrucción alteró el funcionamiento de la editorial en un momento ya complicado, a las puertas de una etapa especialmente convulsa en la historia de España.

El edificio después de la Guerra Civil

Terminada la Guerra Civil, el antiguo edificio fue restaurado. En 1940 volvió a ocuparse, aunque ya no con el mismo protagonismo editorial de antaño. Con el tiempo, distintas empresas comerciales se instalaron en el inmueble, entre ellas una sucursal de la Caja Hispana de Previsión.

La sede que había simbolizado el auge de Espasa fue perdiendo progresivamente su identidad original. El edificio siguió en pie, pero su función fue cambiando al ritmo de una ciudad que transformaba usos, negocios y prioridades urbanas.

Nuevos usos culturales y sociales en los años sesenta

Durante la década de 1960, el edificio acogió al Casal Guixolenc, una entidad cultural que organizó actividades muy diversas. Entre ellas hubo ajedrez, actos deportivos, proyecciones cinematográficas y sesiones de sardanas al aire libre en la Gran Vía, en una estampa muy propia de la Barcelona de aquellos años.

Más adelante, en 1967, el inmueble fue ocupado también por el Foment Excursionista de Barcelona, la Academia Alpe y el restaurante-boîte Tokio. Aquella mezcla de usos culturales, formativos y de ocio mostraba hasta qué punto el viejo edificio había dejado atrás su etapa como gran sede editorial para adaptarse a nuevas realidades urbanas.

El derribo del edificio en los años noventa

En la década de 1990, el antiguo edificio que había albergado la sede de la Editorial Espasa fue derribado. En su lugar se levantó un nuevo inmueble, poniendo fin a la historia física de una de las sedes editoriales más significativas de la Barcelona contemporánea.

Con su desaparición se perdió no solo un edificio, sino también un fragmento del paisaje cultural del Eixample. La memoria de Espasa, sin embargo, siguió viva en su legado editorial y, sobre todo, en la inmensa huella dejada por la Enciclopedia Espasa.

La huella de Espasa en la historia editorial de Barcelona

Hablar de Espasa es hablar del libro como industria, como prestigio y como herramienta de difusión del conocimiento. La editorial nació de un pequeño núcleo familiar, creció en la Barcelona del Ensanche, levantó una sede propia en la Gran Vía, impulsó una de las enciclopedias más ambiciosas del mundo hispánico y terminó fusionándose con otra gran firma para formar un gigante cultural.

Su edificio desapareció, pero su nombre sigue asociado a una época en la que editar libros era una empresa casi heroica. En ese sentido, la historia de la Editorial Espasa no pertenece solo al pasado de una empresa, sino al patrimonio cultural de Barcelona y de la edición en español.

FUENTE: Jesús Fráiz, La Barcelona de antes

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