Las Tres Chimeneas: un siglo de industria junto al Besòs
Las Tres Chimeneas no son sólo tres torres enormes junto al mar. Son también el resumen de un siglo entero del Besòs: industria, crecimiento urbano, trabajo, contaminación, transformación del litoral y memoria colectiva. Durante mucho tiempo, la franja situada entre Sant Adrià y Badalona no fue una postal marítima, sino una gran zona industrial ligada a la producción de energía. Por eso, cuando hoy se habla de las Tres Chimeneas, se habla al mismo tiempo de patrimonio, paisaje y evolución metropolitana. Esta es su historia.
El origen de la historia: mucho antes de los años setenta
La historia de este lugar no empezó en los años setenta, como a menudo se cree. La central que todos recordamos fue en realidad la cuarta gran instalación eléctrica levantada en este tramo del margen izquierdo del Besòs. La producción eléctrica en la zona arranca en 1913, de modo que el pasado energético del enclave viene de mucho más atrás.
En 1911 se constituyó Energía Eléctrica de Cataluña, y en 1913 inauguró allí una primera central térmica de carbón. Aquella instalación estaba conectada con la central hidroeléctrica de Capdella mediante una línea de alta tensión que cruzaba Cataluña, algo que convirtió al Besòs en una pieza importante del sistema eléctrico catalán desde principios del siglo XX.
Aquella primera central tenía cuatro chimeneas de ladrillo, refrigeración con agua de mar y hasta un jardín interior diseñado por Forestier. Ese detalle ayuda a entender que el paisaje industrial del Besòs también tuvo, en sus orígenes, una cierta voluntad de orden y de representación.
La Guerra Civil y el desarrollo energético del Besòs
Durante la Guerra Civil, la central se convirtió en objetivo estratégico. Fue bombardeada el 13 de noviembre de 1938 y murieron 16 personas. En 1939, durante la retirada republicana, la planta quedó parcialmente volada, aunque después pudo repararse y siguió funcionando hasta 1954.
Tras el cierre de aquella primera instalación llegaron nuevas centrales. En 1959 entró en servicio Badalona I, alimentada con carbón, y en 1965 Badalona II, ya con fuel. Así, la desembocadura del Besòs se fue consolidando como uno de los grandes corredores energéticos del área de Barcelona mucho antes de la construcción de las Tres Chimeneas actuales.
Ese crecimiento industrial tuvo una enorme importancia económica, pero también cambió profundamente el paisaje y la vida cotidiana de los barrios cercanos. Ya en 1966 hubo protestas por el llamado polvillo negro, provocado por la combustión del carbón, una señal clara de que la tensión entre industria y vida vecinal venía de lejos.
La construcción de las Tres Chimeneas de Sant Adrià
La central que dio lugar a la silueta actual empezó a construirse en 1971. FECSA levantó tres grandes grupos térmicos, conocidos como Sant Adrià I, II y III. Durante las obras trabajaron entre 1.700 y 2.000 obreros, lo que da una idea de la magnitud del proyecto.
Uno de los episodios más recordados de aquella etapa ocurrió el 3 de abril de 1973, cuando durante una movilización laboral la policía armada disparó y murió el trabajador Manuel Fernández Márquez, además de resultar herido Serafín Villegas Gómez. Desde entonces, el lugar quedó ligado no sólo a la historia industrial, sino también a la memoria obrera del Besòs.
La central entró en servicio por fases: el primer grupo en 1973, el segundo en 1974 y el tercero en 1976. En total alcanzó 1.050 megavatios de potencia, convirtiéndose en una de las grandes piezas del sistema eléctrico catalán de su tiempo.
Su imagen se volvió tan característica porque las chimeneas no estaban separadas del edificio, sino integradas en las estructuras de las calderas. Cada conjunto alcanzaba unos 200 metros de altura, y eso convirtió a las torres en una referencia visual del litoral metropolitano.
Contaminación, cierre y defensa patrimonial
Durante décadas, las Tres Chimeneas fueron mucho más que una referencia paisajística. Funcionaron primero con fuel y después, en parte, con gas natural. La modernización técnica fue reduciendo algunos impactos, pero no borró del todo el recuerdo de la contaminación ni el fuerte carácter industrial de la zona.
El cierre fue progresivo. El grupo 2 se clausuró en 2002 y la central dejó de funcionar definitivamente en 2011. A partir de entonces comenzó el desmantelamiento de buena parte del complejo.
Sin embargo, no desapareció todo. Se conservaron las tres chimeneas y la nave de turbinas, que acabaron convirtiéndose en los elementos más reconocibles del recinto y en la base de su futura protección patrimonial.
La presión ciudadana fue decisiva. Desde principios de los años 2000 hubo campañas y movilizaciones para evitar su derribo, y en 2016 el conjunto fue protegido como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) por el Ayuntamiento de Sant Adrià. Esa decisión consolidó la idea de que las Tres Chimeneas no eran sólo una ruina industrial, sino una pieza destacada del patrimonio contemporáneo metropolitano.
El futuro de las Tres Chimeneas: Catalunya Media City
A partir de esa protección se abrió una nueva etapa. La idea general es sencilla: conservar las Tres Chimeneas y la gran nave principal, y darles un uso nuevo para que el recinto deje de ser un espacio cerrado y pase a formar parte de la vida urbana del frente litoral.
El proyecto actual quiere transformar la antigua nave de turbinas en el corazón del Catalunya Media City, un gran equipamiento dedicado a la formación, la creación, la innovación y la actividad audiovisual, digital y del videojuego. Dicho de forma simple: donde antes se producía energía, ahora se quiere producir cultura, conocimiento y actividad económica. La previsión oficial sitúa su puesta en marcha a finales de 2028.
El proyecto ganador para rehabilitar la nave se llama “E la nave va”, en alusión a la película de Fellini. Plantea conservar la gran nave histórica, ampliarla con nuevos espacios y adaptarla para usos docentes, empresariales, culturales y expositivos. También prevé soluciones de sostenibilidad, como cubierta solar y aprovechamiento de la ventilación natural.
Un nuevo barrio entre Sant Adrià y Badalona
La operación no consiste sólo en rehabilitar un edificio. También quiere rehacer todo el entorno para convertirlo en un nuevo frente urbano junto al mar. El ámbito afectado ronda las 32 hectáreas y combinará equipamientos, actividad económica, vivienda y zonas verdes.
La mayor parte del suelo pertenece a Front Marítim del Besòs, una sociedad compartida por Endesa y Metrovacesa, mientras que en la operación participan también las administraciones públicas implicadas. Por eso, la transformación del sector depende tanto del proyecto arquitectónico como de la ordenación urbanística y del reparto futuro de parcelas.
Los cambios previstos en la zona pueden resumirse en cuatro ideas: conservar el conjunto histórico, reutilizar la nave principal, crear un gran parque litoral y mejorar los accesos y conexiones entre Sant Adrià, Badalona y el frente marítimo.
Parque litoral, nuevas calles y tranvía
En estos momentos avanzan los proyectos de urbanización del entorno. Se preparan nuevas calles, pasos peatonales, carriles bici y conexiones que deberán hacer más permeable un sector que durante décadas funcionó como una barrera física.
También está previsto un gran parque litoral de casi 90.000 metros cuadrados, pensado no sólo como zona verde, sino como un espacio resiliente ante los riesgos climáticos y adaptado a la relación entre ciudad, río y mar.
Otra pieza importante es el transporte. En marzo de 2026 se reactivó la prolongación del Trambesòs entre Sant Adrià y Badalona, con dos nuevas paradas, una de ellas junto a las chimeneas. Si se cumplen las previsiones actuales, la ampliación debería entrar en servicio en 2033.
Un hub audiovisual junto al Port Digital
El futuro Catalunya Media City gana peso además por su ubicación. Muy cerca se encuentra la Barcelona Cable Landing Station, presentada como el primer puerto digital de Cataluña y una infraestructura estratégica para las conexiones de fibra óptica del sur de Europa. Eso refuerza la idea de que el entorno de las Tres Chimeneas puede convertirse en un polo audiovisual y tecnológico de escala metropolitana e internacional.
Las Tres Chimeneas en el cine y en la memoria del Besòs
Las Tres Chimeneas también han dejado huella en el imaginario audiovisual. El conjunto apareció, por ejemplo, en El maquinista, una de las películas más conocidas rodadas en el entorno de Barcelona y Sant Adrià.
Hoy, más que un simple resto industrial, las Tres Chimeneas se han convertido en el centro de una gran transformación urbana. Su historia resume buena parte de la evolución del Besòs en el último siglo: energía, industria, conflicto social, contaminación, patrimonio y reutilización. Y ahora aspiran a ser una de las piezas más visibles del nuevo frente metropolitano entre Sant Adrià y Badalona.
23—-La reforma de las Tres Chimeneas convertirá el antiguo complejo industrial de Sant Adrià en el Catalunya Media City, un gran centro audiovisual, digital y cultural previsto para 2028.
24—-El proyecto ganador, “E la nave va”, conservará la gran nave histórica y la ampliará con nuevos espacios para producción, formación, exhibición y eventos. La intervención apuesta por la sostenibilidad, con energía solar, ventilación natural y reutilización de estructuras existentes. En conjunto, se presenta como una de las grandes operaciones de reutilización del patrimonio industrial en Cataluña.
Guion: Ángel Gil y David Minguillón.
FUENTES CONSULTADAS / AGRADECIMIENTOS
Ajuntament de Sant Adrià de Besòs.
Barcelona Cable Landing Station.
Barcelona Catalonia.
Cinco Días.
Diputació de Barcelona, Patrimoni Cultural.
El País.
Generalitat de Catalunya.
Plataforma per la Conservació de les Tres Xemeneies.
Turisme de Catalunya.
Roger Hoyos.
Antoni Vélez.
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