Iberica Films

DAVID OLIVER, EL PRODUCTOR

La vida de David Oliver es una de esas que no caben en un titular, ni siquiera en los créditos. Porque a este judío nacido en algún rincón olvidado de la Polonia Oriental en 1880, el cine le debe más de lo que nadie recuerda. Y eso que su carrera iluminó media Europa. Pero ya saben cómo es la memoria: traicionera, desagradecida y bastante despistada. 

 

La familia Oliver, que se dedicaba al negocio de fabricar armas en un shtetl perdido del viejo Imperio Ruso, sabía bien que cuando el ambiente se pone tóxico, más vale huir. Y en 1905, cuando los pogromos se impusieron en Rusia, eligieron largarse. Bremen fue su primera parada. Y allí, entre fábricas, chimeneas y trenes que zumbaban como si no hubiera mañana, el joven David descubrió la magia de un invento que lo deslumbró más que cualquier armamento: el cine.

 

En menos de diez años, el muchacho montó una red de salas que iba desde Ámsterdam hasta Budapest, convirtiéndose en uno de los grandes exhibidores del mercado alemán. Y como exhibidor se hizo millonario. Pero como era hombre de inquietudes, no se conformó.

 

En 1917 fue uno de los fundadores de la todopoderosa UFA, los estudios que colocarían a Alemania en la cima del cine mundial con obras como El gabinete del doctor Caligari y las comedias elegantes de un tal Lubitsch, que luego haría las maletas hacia Hollywood.

 

Durante esa década, Oliver se había centrado en el sector inmobiliario, una industria que le reportó importantes beneficios. Tras dejar la dirección de UFA, emprendió la construcción de teatros y salas de cine en ciudades alemanas como Múnich, Núremberg y Dresde, especialmente para la firma Phoebus & Co., consolidando su experiencia tanto en la producción como en la exhibición cinematográfica.

Hitler, visitó los estudios UFA en enero de 1935
Hitler, visitó los estudios UFA en enero de 1935

 

En 1929, mientras el mundo se desmoronaba entre crisis financieras, Oliver inauguró el cine más grande de Europa en Hamburgo. Y cuando parecía que nada podía irle mejor, llegó el nazismo. Y con él, el principio del fin. El cine se convirtió en herramienta de propaganda y los judíos fueron borrados de los créditos, de las salas y de la vida pública.

 

 

El 21 de marzo de 1934, en Berlín, una bomba lanzada en la esquina de la avenida de Unter der Linden con Whilhelmstrasse estuvo a punto de costarle la vida a David Oliver,  propietario del Teatro Capitol. Esa misma noche se presentaba en el Capitol la película “Catherine The Great”, con Elizabeth Bergner en el papel de protagonista. Era hora de exiliarse. Y así fue como David Oliver, con una maleta y toneladas de experiencia a cuestas.

 

DAVID OLIVER EN BARCELONA

No tenía un plan maestro, pero sí algo mucho más valioso: la certeza de que el cine era un idioma universal y que, por tanto, podía hacerse en cualquier sitio. Incluso en una ciudad con tranvías, ateneos y sindicatos revolucionando las calles. Con él cruzaron los Pirineos otros técnicos y cineastas alemanes, entre ellos Hans Behrendt, viejo lobo del expresionismo, que acabó recalando también en la ciudad condal.

 

Rambla de Canaletas 1933
Rambla de Canaletas 1933

 

Llegó a la Ciudad Condal entre abril y agosto de 1933. Para entonces, hacía ya más de diez años que Oliver había abandonado su actividad como productor cinematográfico, tras haber ocupado puestos directivos en algunas de las compañías más relevantes del cine europeo: UFA, Decla-Bioscop y Russo-Film, donde coincidió con figuras capitales como Pommer y Meinert.

 

NUEVAS FORMAS EUROPEAS DE HACER CINE EN BARCELONA

 

Doña Francisquita
Doña Francisquita

El equipo traía formas de hacer cine que en España sonaban a ciencia ficción: técnicos berlineses, guionistas con visión internacional, y una manera de entender la industria que no cuadraba con el folclore del cine castizo ni con el incipiente cine militante de la República.

Enseguida tropezaron con los problemas de siempre: dinero, permisos, idiomas… Pero contra todo pronóstico, Oliver y compañía pusieron sobre la mesa una idea loca: que Barcelona podía convertirse en un polo cinematográfico europeo.

 

 

La empresa trabaja activamente en la preparación de sus primeras películas, con un plan inicial que incluye cinco cintas basadas en obras de destacados escritores españoles.

 

Entre los miembros del equipo destaca el Sr. Letsch, quien aporta una valiosa experiencia internacional: fue gerente de la Metro-Goldwyn-Mayer en España durante tres años y, posteriormente, fue enviado por la misma compañía a América del Sur, donde se encargó de la explotación de material cinematográfico, especialmente en Argentina, adquiriendo así un profundo conocimiento de los mercados hispanoamericanos.

Esta trayectoria refuerza la capacidad de Ibérica Films para posicionarse como un actor clave en la modernización y la internacionalización del cine español.

 

Pero claro, el país ardía. En 1934, Cataluña jugó a proclamar su propio Estado dentro de una República que tampoco sabía a dónde iba.

 

Y en 1936, cuando los generales decidieron que ya había habido suficiente democracia, la guerra estalló. Oliver, que había huido de Berlín para rodar en paz, volvió a oír un sonido familiar: botas, gritos y explosiones.

 

DECLIVE DE LA PRODUCTORA

Durante un tiempo, aguantó. Se colectivizaron los estudios, se rodaron noticiarios para el frente, se proyectaron películas en las trincheras. Pero Ibérica Films no era una cooperativa obrera, ni un instrumento del Partido Comunista. Era una empresa privada con aspiración europea, y en ese clima, la supervivencia fue imposible.

 

El equipo alemán se dispersó. Behrendt acabó arrestado por los nazis en Holanda y asesinado en Auschwitz. Oliver, viendo que Barcelona se había convertido en otro campo de batalla, decidió largarse a Londres.

Era su segundo exilio en menos de una década. Antes de irse, cerró discretamente la oficina, guardó lo que pudo en una maleta y se fue con lo puesto y lo esencial.

 

En Londres, se asoció con Alexander Korda y juntos fundaron los Denham Studios, los estudios más potentes del cine británico de preguerra. Oliver, siempre en la sombra, fue una pieza clave del engranaje. Mientras el mundo entraba de nuevo en guerra, el cine británico resistió con su sello, sin perder su identidad ni su humor inglés.

Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, Oliver tenía 65 años y estaba cansado. Nunca se retiró del todo, pero empezó a desaparecer de los despachos. Sus últimos años los pasó en un piso de Hampstead, rodeado de libros, papeles y una maleta que no abría nunca. Dentro guardaba lo único que no quiso entregar a nadie: documentos de Ibérica Films, fotos, cartas y un guion doblado de Doña Francisquita.

 

David Oliver y Kurt Flatau fueron a Londres donde siguieron su carrera. Max Behrendt será detenido en Francia y deportado a Auschwitz…de donde no salió.

 

EL REDESCUBRIMIENTO DE IBERICA FILMS

 

David Oliver murió en 1947, sin homenajes, sin obituarios. Fue otro exilio más, esta vez al olvido. Pero la historia no se acabó ahí.

Décadas después, en 2018, su nieto Mark Oliver, en un trastero de Vancouver, encontró por casualidad aquella maleta envuelta en una manta que olía a naftalina y a historia. Y lo que encontró dentro fue la historia que nadie le había contado: la de su abuelo, la de Ibérica Films.

Mark convirtió el hallazgo en un documental, Mr. Oliver. The Story of a Film Family, que acabó proyectándose en el Festival de Cinema Jueu. No en un gran teatro, no en una alfombra roja, sino en un cine de barrio, de esos que ya no salen en las guías.

Y entonces ocurrió el milagro. La Filmoteca de Catalunya, revisando archivos polvorientos, descubrió que parte del legado de Ibérica Films había estado allí, bajo sus narices, esperando. Porque el cine, como la memoria, es tozudo. Y cuando una historia se recupera, también vuelve a hablar por todos los que fueron silenciados.

David Oliver no volvió a tener titulares. Pero al menos, gracias a una maleta olvidada y a la tozudez de su nieto, su historia dejó de estar en blanco y negro. 

 

FUENTES CONSULTADAS / AGRADECIMIENTOS

 

https://mozaika.es/magazine/la-increible-historia-del-cineasta-david-oliver/

https://ufa-man.com/

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IBERICA FILMS, LA PRODUCTORA DE LA BARCELONA REPUBLICANA

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