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Hace pocos años se han localizado, entre cajas polvorientas, unos manuscritos del dibujante Ricard Opisso donde nos cuenta anécdotas de sus años vividos junto a Antoni Gaudí.

En 1892 Antoni Gaudi (1852-1926) tenía 40 años. Hacía poco que había acabado el Palacio de su mecenas (1886-1888), Eusebi Güell y en León la Casa Botínes de los señores Simón Fernández y Mariano Andrés. Ahora estaba trabajando en las obras de la Sagrada Familia. Estaba en su plenitud creativa.

Palacio Güell en la calle Conde del Asalto (Barcelona).

Ricard Opisso (1880-1966) era un chaval al que no le entusiasmaba estudiar. Su padre, escritor y crítico de arte, consiguió convencer a Gaudí para que lo aceptase (1892) como ayudante y le enseñase lo que era la disciplina…

«A mis doce años, mi familia, asustada de mis locuras, suplicó a Gaudí que me retuviera hasta las nueve de la noche, hora en la que el maestro salía junto con los demás empleados del equipo técnico”

Al llegar a casa tras el primer día con el maestro, el padre le preguntó ¿Estás contento con el trabajo?”, él contestó: «Sí, pero ¿qué haré cuando se acabe la Sagrada Familia?».

Antoni quería dar el máximo realismo a sus esculturas. La naturaleza era su fuente de inspiración. Él y su jefe de escultores Llorenç Matamala, solían visitar la morgue del Hospital de la Santa Creu para fotografiar cadáveres y hacer moldes de sus caras.

modelos animales

También solía hacer moldes de animales, flores, plantas y bichos que metía en pequeñas jaulas.. Opisso nos cuenta que él era el encargado alimentar a los animales y matarlos retorciéndoles el cuello para que posteriormente los copiasen los escultores en barro o cera virgen: lagartos, escarabajos, grillos, saltamontes, tortugas, gansos.

Recuerda que un día le dijo que se desnudara y empezó a lanzarle yeso…!por poco se asfixia!! El fue el modelo para uno de los ángeles de la fachada del Nacimiento…!Por cierto, Opisso desmintió que algunas de las esculturas de esa fachada fuesen obra del escultor Carles Maní!. Los modelos de la “Adoración de los pastores” fueron éstos músicos callejeros.

en estos músicos se inspiró para «la adoración de los pastores» en la Sagrada Familia.

LOS MODELOS DE GAUDI

Para la imagen de la virgen en “la huída a Egipto”, tomo como modelo a una amiga de Ricardo, feísima y huesuda pero con una mirada especial que cautivó al maestro.

conjunto escultórico para la «huida a Egipto».

Para la figura de Judas y el modelo de Poncio Pilatos tomó como modelo a éste hombre. José, el guardia de las obras y cabrero. Murió al poco tiempo con delirium tremens.

el cabrero tomado como modelo para el personaje de Judas (Sagrada Familia)

Unas niñas del orfanato del Convento de San José sirvieron como modelo para unos ángeles.

Para hacer de Virgen María, escogió una solterona muy beata. “Quería ir a pie hasta Tierra Santa… empezó el viaje… pero cuando estaba en Premià de Mar, a veinte kilómetros de Barcelona, dijo «¡Dios mío, qué lejos está!», cogió el tren y volvió a Barcelona”.

Para san José tomó a un cantero Y para el niño Jesús en el pesebre escogió a la nieta de su amigo, el escultor Llorenç Matamala.

Para el soldado romano de la matanza de los inocentes eligió a un jovencito cachas de Tarragona que encontró en una taberna …porque para Gaudí, los tarraconenses tienen facciones de emperadores … !Tenía seis dedos en un pie, en lugar de cinco!…

modelos para los ángeles

Gaudí estaba dedicado en cuerpo y alma a la construcción de la Sagrada Familia. La arquitectura y la religión lo eran todo para él. Parecía que no vivía en este mundo. Corría por los andamios como un funámbulo sin pensar siquiera que podía caerse.

Ricard no entendía como, teniendo terrenos en Reus y habiendo construidos mansiones y palacios, podía ir vestido como un andrajoso. !En una ocasión una mujer se le acercó para darle cinco céntimos como limosna!!.

Antoni Gaudi

Gaudí renunciaba al lujo y las vanidades mundanas para cumplir la voluntad de Dios. Parecía inmune a las tentaciones de la mesa y la lujuria. Era vegetariano y solía hacer ayunos prolongados. Ni siquiera presumía de sus conocimientos. Siempre rechazó dar clases o conferencias. !no le gustaba la gente!

!no os podéis imaginar cuando el maestro se enfadaba!!! … no había nadie que lo parase, por muy importante que fuese el personaje que tuviese en frente, ya fuese un banquero o un obispo ! “los dejaba a todos hechos polvo”. Odiaba los coches… decía que eran los vehículos los que tenían que dar paso al peatón, y no al revés…

Tenemos pocas imágenes del maestro… porque tampoco soportaba que le hiciesen fotos, !le tenía pánico al fogonazo de la Kodak!!. Otro de sus colaboradores, del que hablamos en varios capítulos, Ricardo Utrillo, se empeñó en fotografiarlo y no lo consiguió.

Antoni Gaudi

Santiago Rusiñol le dijo un día: “Hombre de Dios, no sea así, no le dé miedo, ya se la haremos al bromuro”. Gaudí le respondió: “Usted siempre está en broma”.

Para complementar la formación del chico, Gaudí avaló su ingreso en el Circulo de Sant Lluc, una institución ultra religiosa donde iba a aprender a dibujar….Pero la severidad de la escuela le desesperaba. También le desesperaban el ascetismo y las manías del arquitecto. Opisso tenía 16 años y, como todo adolescente necesitaba desfogarse.

Cércle de Sant Lluc

Cuando por las noches dejaba al maestro en su casa de la calle Diputación, 339, el joven “volaba” para llegar al teatro de cabaret Eldorado, Era su válvula de escape!. Con Miguel Utrillo descubrió la taberna de los bohemios modernistas de els Quatre Gats. Allí conoció a Pere Romeu, Ramón Casas, Santiago Rusiñol, Manolo Hugué, Isidre Nonell, Pablo Picasso

Opisso trabajó para Gaudí durante seis años. Su relación acabó cuando el maestro decidió que lo acompañase a Mallorca donde se estaba reformando la catedral. Tenía que intervenir en las vidrieras. Su tírria a viajar en barco y dormir en casa del obispo le decantaron por desobedecerlo por primera vez.

Desde París Casegemas y Picasso escribieron una carta a Ramón Raventos que decía: si ves a Opisso le dices que vengas, que ésto es bueno para la salvación del alma y que envie a Gaudi y la Sagrada Familia a hacer puñetas. En vez de ir a Mallorca decidió marchar a París con sus amigos. No sería la última ocasión!.

Aquí alucinó con los ambientes bohemios de Montmartre y sus pintores.

Mi vacante fue cubierta por otros ayudantes sumisos y sufridos como Jaume Llongueras, Iu Pascual y Joaquín Torres García.

“Entré como delineante y de todo hice menos eso, desde lustrarle los zapatos, que eran de color negro siempre, hasta barrerle el estudio o disecar las bestezuelas que le servían de modelo».

Como complemento a éste vídeo os recomendamos el especial sobre Opisso!

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GAUDÍ SEGÚN OPISSO

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